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Jun
20

Estrictamente Personal / Espían a los críticos

Autor // comunicacion

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AUTOR: Raymundo Riva Palacio 
FUENTE: El Financiero 
FECHA: 20 de junio de 2017


Un amplio reportaje en The New York Times este lunes da cuenta del espionaje político en México. "Los más prominentes abogados de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción han sido objetivo de un spyware sofisticado que se vendió al gobierno de México con la condición de que sólo se utilizara para investigar criminales y terroristas", comienza el texto. "Los objetivos incluyen abogados involucrados con la desaparición masiva de 43 estudiantes, un académico altamente respetado que ayudó a escribir la legislación anticorrupción, dos de los periodistas más influyentes de México y un estadounidense que representa víctimas de abuso sexual por parte de la policía".

El Times llegó a esta historia del México contemporáneo muy tarde, pero al ser el diario de mayor influencia en el mundo y que suele asustar a los funcionarios mexicanos con bastante facilidad, su interés por el tema debe ser agradecido por la posibilidad de que finalmente provoque una reacción en el presidente Enrique Peña Nieto, que al soslayar lo que durante su gobierno se ha publicado sobre el espionaje político, no sólo avaló lo que sus servicios de inteligencia hacían, sino que, en la negligencia de no obligarlos a que se mantuvieran dentro de los márgenes de la ley, llevará la penitencia de que ahora la responsabilidad de las ilegalidades se le carguen a su gestión.

En octubre de 2015 se dio a conocer en este espacio la existencia del programa mediante el cual el CISEN -el reportaje del Times no identifica a las instituciones que utilizaron el spyware- realizaba espionaje político. En la segunda de tres entregas sobre "¿Para qué sirve el CISEN?", se mencionó directamente dos listas de teléfonos que habían sido infectadas por el programa. "No se sabe cuántos teléfonos de actores políticos y sociales, de agentes económicos o periodistas, tiene interceptado el CISEN, pero la sábana con los números, que corresponde a un periodo específico este verano, muestra un enorme abanico de intervenciones", se apuntó en ese entonces.

"De acuerdo con el documento, hubo 729 intervenciones telefónicas, aunque una decena de personas espiadas aparece con números adicionales. Hay una serie de nombres de personas que no son públicas o empresas de seguridad, comercializadoras, de asistencia pública e inclusive de una televisora. Pero también, sin saberse el nombre pero sí en dónde se contrató la línea, un teléfono registrado por el Consejo de la Judicatura Federal. En cuestión de nombres, hay varias líneas intervenidas que fueron contratadas por Alfonso Navarrete Prida, secretario del Trabajo, y los teléfonos celulares de la afamada conductora de radio Carmen Aristegui, y de quien esto escribe.

"La forma como buscaron entrar en esos teléfonos, de acuerdo con expertos consultados, es a través de un software malware, que es un código maligno que se infiltra en los dispositivos mediante el cual se pueden emitir mensajes de texto. Un modelo clásico de estos mensajes puede decir, con un lenguaje que parecería el de una persona con quien se tiene amistad, que "unas personas extrañas se presentaron en su casa", por lo que le envían un enlace para ver la fotografía. Lo que permite ese enlace, que nunca abre, es que el virus se meta al teléfono y permita dos objetivos: la escucha y el análisis de la red de vínculos que se encuentra en el aparato, a fin de poder determinar su abanico de amigos y conocidos que permita construir sus relaciones".

El Times reiteró que el programa se llama "Pegaso", del Grupo NSO, un fabricante israelí de armas cibernéticas al cual, desde 2011, cuando menos tres dependencias federales mexicanas le han comprado software por 80 millones de dólares. La existencia de estos programas surgió en noviembre de 2011 durante una entrevista con David Vincenzetti, socio fundador de Hacking Team, una empresa italiana fundada en 2003, con el periódico inglés The Guardian, quien reveló que habían vendido sus dispositivos en 30 países en cinco continentes. Su principal producto era un programa llamado Da Vinci, dentro de su Sistema de Control Remoto, bautizado como Galileo.

En este espacio, bajo el título de "Espionaje a Mexicanos", publicado a mediados de 2015, se señaló: "El Ejército, la Marina, la Policía Federal, el CISEN y 11 gobiernos estatales, han espiado masivamente a mexicanos, a través de un sistema que interviene a control remoto dispositivos móviles, copia mensajes de texto, conversaciones de Google, Yahoo, MSN y Skype, y extrae todos los datos y el historial de las computadoras, sus audios e imágenes de la webcam, que les permiten, además, grabarlos mientras trabajan. Esta es la más grande revelación que se haya dado de cómo en México los gobiernos espían a sus gobernados, y el mayor descubrimiento de cómo la vida privada en este país es inexistente". A la fecha, varios de esos contratos ya expiraron.

Cuando todo esto emergió a la opinión pública en 2015, nada pasó. Cuando se revelaron detalles del spyware contra personas que tenían discrepancias con las políticas del gobierno, tampoco. Desde hace 15 años, el espionaje político como herramienta de la política, es el mejor vehículo para alcanzar objetivos políticos. El reportaje del Times, aunque tardío, es vital por la colonización de ese periódico sobre la vida pública mexicana. Si ahora que ventila estas violaciones ayuda a que se ponga fin a las ilegalidades, habrá que celebrarlo. Lo más importante es llegar al fin de estos abusos y que quienes los cometieron, paguen por sus delitos.

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Jun
20

La Feria / Gobierno que espía, pero no investiga

Autor // comunicacion

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AUTOR: Salvador Camarena 
FUENTE: El Financiero 
FECHA: 20 de junio de 2017


Un software para espiar, que sólo se vende a gobiernos, fue utilizado en al menos 88 intentos de intervención telefónica en contra de defensores de derechos humanos y periodistas.

Pasó en México, entre enero de 2015 y julio de 2016. Los ataques fueron dirigidos en contra de Mario Patrón, Stephanie Brewer y Santiago Aguirre, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez; Juan Pardinas y Alexandra Zapata, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO); Carmen Aristegui, su hijo Emilio, Rafael Cabrera y Sebastián Barragán, de Aristegui Noticias; el periodista Carlos Loret de Mola, y en contra de Daniel Lizárraga y el que esto escribe, reporteros de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

Conviene puntualizar que esta revelación surgió a partir de dos materiales distintos, pero igualmente importantes. El primero de ellos es el reportaje de The New York Times "Somos los nuevos enemigos del Estado" (http://nyti.ms/2ssgNQ0), publicado en el espacio principal de la primera plana de ese medio. Literalmente el mundo amaneció ayer con la primicia del Times sobre el espionaje gubernamental a periodistas y activistas en México.

El artículo del Times recoge y amplía los hallazgos del reporte "Gobierno Espía, vigilancia sistemática a periodistas y defensores de derechos humanos en México", dado a conocer también ayer y elaborado por las organizaciones Citizen Lab, Artículo 19 México, R3D: Red de Defensa de los Derechos Digitales y SocialTIC. (aquí el documento https://articulo19.org/gobiernoespia/)

Que los gobiernos en México realizan espionaje a ciudadanos es una obviedad. Es una no noticia. Lo relevante de la amplia nota del Times, y del aún más detallado reporte "Gobierno Espía", es que ahí se demuestra que los 88 intentos de hackeo constituyen un patrón sistemático, nada aleatorio, en donde cada ataque se inscribe en coyunturas relevantes -en términos de periodismo o acontecer público- para cada una de las víctimas de los mismos.

Mediante mensajes SMS, con el malware denominado Pegasus, desarrollado y vendido por la empresa israelí NSO Group, se pretendió, y en algunos casos seguramente se logró, infectar a celulares de las personas mencionadas. ¿A cuántos se infiltró? ¿Con qué consecuencias? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos, y así lo comenté en la rueda de prensa en la que al mediodía se presentó formalmente el reporte "Gobierno Espía", es que los ataques reseñados en ese informe no son, seguramente, los únicos, sino los menos.

Un colega me dijo ayer que él recuerda perfectamente haber recibido al menos dos de los SMS consignados en el reporte. Le invité a que hiciera público eso, a que lo dijera. "Voy a buscar mi viejo celular, necesito probarlo", contestó. No, le contesté, tú dilo, y el que tiene que investigar y probar es el gobierno, que tiene los mecanismos para obligar a los clientes de NSO Group en México (Sedena, PGR y Cisen) a decir a quiénes han espiado y con qué base legal lo hicieron.

Con la respuesta dada ayer por la Presidencia de la República, donde asegura que no hay pruebas de que "agencias del gobierno mexicano sean responsables del supuesto espionaje", y llama a las víctimas a denunciar ante la PGR, esta administración confirma la aberración según la cual toca al ciudadano probar el delito, cuando lo debido es que, luego de un reporte como el dado a conocer ayer, lo mínimo que puede hacer el gobierno es iniciar una profunda investigación, una que incluya testimonios más allá de los que las organizaciones lograron reunir contundentemente en "Gobierno Espía".