Desconocen paradero de mujer migrante nicaragüense

Mujeres buscando a sus hijos

Por Nelson Rodríguez, corresponsal

Retomado de Cimac Noticias

Managua, 19 jun 12 (CIMAC).- Desde hace nueve años Reyna  Escalante no sabe de su hija Irene Narcisa Rugama Escalante, quien abandonó Nicaragua para migrar a Estados Unidos.

La última vez que ambas hablaron por teléfono fue en 2003, cuando la joven –en ese entonces de 21 años de edad– le pidió a su madre que le depositara dinero y que no la buscara porque se iría a vivir a otro lugar.

Reyna irá a México este año en la caravana de padres y madres que buscan a hijos e hijas desaparecidas. “He luchado por encontrar a mi hija. Mi esperanza es encontrarla; le voy a decir que respetaré su decisión, lo que quiero es verla aunque no se venga. Si es por su propio gusto que se quede, pero que retome la comunicación, si ella está amenazada por alguien nosotros buscaríamos como sacarla de allí”, dice la mujer a Cimacnoticias.

Reyna relata que en 2003 Irene Narcisa le llamó por teléfono a su casa del departamento de Chinandega, para solicitarle dinero y que lo depositara a nombre de la mexicana María Angélica Ventura Garrido en una cuenta de la sucursal Wester Union, con sede en Villa Comaltitlán, Chiapas.

Un mes después del envío Irene se volvió a comunicar con su madre para agradecerle y le dijo con nerviosismo que necesitaba una cantidad más elevada. Reyna le dijo que si el dinero era para regresarse a Nicaragua se lo enviaría, pero que en ese momento no lo tenía.

Días después, nuevamente Irene llamó por teléfono a su mamá para preguntarle si tenía el segundo envío del dinero, pero Reyna le dijo que no. La familia de la joven comenzó a sospechar que ese dinero quizás era para otra persona.

Ante la respuesta negativa, Irene dejó de hablar por teléfono y desde entonces, hace nueve años, se perdió la comunicación entre Irene y su familia.

VIAJE DESCONOCIDO

Reyna cuenta que Irene Narcisa estudiaba tercer año de Administración de Empresas en una universidad de su ciudad natal y que a veces se quedaba sola en la casa, mientras ella salía a realizar compras al mercado o cualquier otra diligencia del hogar.

Un día, una vecina de nombre Fanny Aracely García y un mexicano llamado Eduardo Cruz convencieron a Irene de viajar con ellos supuestamente a Estados Unidos.

Reyna narra que la primera vez que su hija le llamó para solicitarle dinero, la joven le dijo que por su condición de migrante irregular por favor le depositara el dinero a nombre de la mexicana María Angélica Ventura Garrido, y le dio como dirección únicamente el municipio de Villa Comaltitlán, en Chiapas. Irene suplicó que no la buscaran porque saldría hacia otro lugar desconocido.

La Casa de Atención a Migrantes de Chinandega, del Servicio  Jesuita para Migrantes en Nicaragua, ha documentado el caso de Irene. En un año, la organización lleva un registro de 80 personas originarias de este departamento reportadas como no localizadas en el exterior.

El año pasado en la caravana de madres centroamericanas que buscan a sus hijos e hijas desaparecidas, dos nicaragüenses encontraron a sus hijos.

mujer migranteEn el departamento de Chinandega, con más de 100 mil habitantes y donde los estudios indican que tres de cada 10 personas ha emigrado al exterior en algún momento de su vida, se atienden diferentes casos relacionados a la búsqueda de información, dice  Paola Bolognesi, encargada de la Casa de Atención a Migrantes.

Las personas acuden a esta Casa de Atención porque sus familiares han fallecido en el extranjero y no saben cómo repatriarlos, otros porque sus familiares han sido deportados de EU, o por casos de retención en los centros de migrantes, detención en celdas por algún delito, y también casos de personas que han regresado al país y presentan discapacidad motora, explica la activista.

En Nicaragua no hay cifras exactas de personas que hayan emigrado hacia EU de forma irregular. La Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones estima que hay más de 200 mil nicaragüenses residiendo de forma regular en ese país, pero se desconoce la cantidad de personas que viajan de forma irregular por vía terrestre.

En la estación 3 de policía, de las 10 delegaciones distritales que hay en Managua, en 2011 se reportaron 60 casos de personas no localizadas, de las cuales la mitad eran mujeres.