BAJO LA LUPA | Los cómplices, por Sergio Aguayo

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En mi litigio contra el ex gobernador de Coahuila Humberto Moreira, he padecido la parcialidad de la justicia capitalina.

Durante estos años, también constaté la protección recibida por Moreira desde los círculos de poder federales y estatales. Dejo por ahora ese ángulo, para centrarme en el fondo de la demanda. Moreira me demandó -sostengo como hipótesis de trabajo- cuando empecé a coordinar investigaciones académicas sobre la presencia del crimen organizado en Coahuila, durante sus años de gobernador.

Por ahora, continúa el litigio por daño moral. Además de presentar un amparo directo ante la justicia federal impugnando la decisión del magistrado Huber, también entregaré una queja formal en su contra, ante el Consejo de la Judicatura. La protección concedida a Moreira huele a conflictos de interés y tráfico de influencias. A un hermano del magistrado Huber lo hizo notario Rubén Moreira y, según me dicen fuentes confiables, existen relaciones de amistad entre el magistrado y Humberto. ¿Lo investigarán?

Mis problemas jurídicos se enmarcan en la costumbre de los poderosos de demandar por daño moral a los periodistas incómodos. Ese hostigamiento e intimidación funciona por leyes defectuosas y jueces dispuestos a aceptar demandas frívolas. A través de las organizaciones que me representan -Artículo 19 y Propuesta Cívica- buscaremos apoyos dentro y fuera de México, para modificar las normas y prácticas que facilitan los ataques a la libertad de expresión e investigación. Libertades indispensables para documentar el funcionamiento de la corrupción y la violencia. Un saldo del litigio que enfrento es la parcialidad del Poder Judicial de la CDMX. El pasado, correoso, se resiste a desaparecer.