BAJO LA LUPA | Política exterior y derechos humanos, por Mario Patrón

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Como se puede observar, la anterior administración federal denostó el valor democrático de los mecanismos internacionales, confrontándolos, pero también pretendiendo poner en juego su independencia e imparcialidad sumando funcionarios afines al gobierno y no expertos independientes del mismo.

Ante este escenario, el gobierno actual tiene una gran oportunidad en sus manos. Una política exterior en materia de derechos humanos con clave democrática debería presuponer la apertura al escrutinio internacional, pero sobre todo entender el poder transformador que suman los diagnósticos y propuestas de cambio elaboradas por los mecanismos internacionales.

Hasta ahora han existido luces y sombras del actual gobierno. Es de destacar el gran impulso al papel de la CIDH y de la ONU en el caso Ayotzinapa, en el que se han brindado amplias facilidades para su nueva vinculación en la búsqueda de verdad. La visita de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, igual podría ser un signo de voluntad política.

El mismo discurso que presentó la subsecretaria de Asuntos Multilaterales, ante el CAT en recientes fechas es un buen signo político, pues reconoce la gravedad de la realidad en materia de tortura. Sin embargo, la actitud de la cancillería frente al amparo interpuesto por familiares en búsqueda María Herrera para obligar a que se reconozca la competencia para conocer casos individuales por parte del Comité contra la Desaparición de la ONU no ha sido la adecuada. El juez de amparo dio la razón a Doña María Herrera y ordenó el reconocimiento de la competencia, sin embargo, la interpretación juridicista de la SRE los llevó a pelear judicialmente esa resolución, cuando en perspectiva democrática lo lógico era cumplir con la sentencia.

Contar con una política exterior de apertura al escrutinio internacional en materia de derechos humanos es fundamental para el país. La profundización en la asistencia técnica internacional es clave frente a la debilidad institucional que heredó este gobierno. La cooperación internacional sin duda alguna ayudaría para paliar problemas estructurales como la impunidad, la corrupción y la ausencia de estado democrático de derecho.