En la celebración eucarística, que celebró ayer el sacerdote Miguel Concha Malo durante el memorial de Julio César Mondragón Fontes, el normalista asesinado y torturado el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, no se pidió justicia divina, sino justicia legal, verdad y un cambio profundo para el país. Estaban la esposa, la madre, la hija de cuatro meses de Julio César, y los padres y madres de los 43 desaparecidos en Iguala. SinEmbargo
