{"id":72059,"date":"2022-12-05T08:11:46","date_gmt":"2022-12-05T14:11:46","guid":{"rendered":"https:\/\/centroprodh.org.mx\/sididh4_0\/?p=72059"},"modified":"2022-12-05T08:11:46","modified_gmt":"2022-12-05T14:11:46","slug":"derechos-humanos-promesas-incumplidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centroprodh.org.mx\/sididh4_0\/2022\/12\/05\/derechos-humanos-promesas-incumplidas\/","title":{"rendered":"Derechos Humanos: Promesas incumplidas"},"content":{"rendered":"<body><p>Art\u00edculo publicado en Proceso a por Santiago Aguirre<\/p>\n<p>Este 10 de diciembre cumple 74 a\u00f1os la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos. Nuestro pa\u00eds llega a la fecha con incontables desaf\u00edos que no han sido a\u00fan enfrentados con l\u00f3gica de Estado; se impone, por tanto, un balance m\u00e1s bien negativo. La imparable crisis de desapariciones, la persistente impunidad y el creciente poder de las Fuerzas Armadas obligan a ello.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las desapariciones no son s\u00f3lo una herencia del pasado sino una dolorosa herida del presente. Y no \u00fanicamente porque la angustia que genera la ausencia de un ser querido en su\u00a7 familiares se actualiza momento a momento, sino, sobre todo, porque el fen\u00f3meno no se ha erradicado. De acuerdo con las cifras oficiales, se registran m\u00e1s de 100 mil personas desaparecidas en M\u00e9xico, de las cuales casi 90 mil lo han sido de 2006 a la fecha, y espec\u00edficamente alrededor de 30 mil de 2018 al presente, a raz\u00f3n de cerca de 9 mil personas desaparecidas por a\u00f1o este sexenio. Una tendencia que no parece disminuir, sin que se haya adoptado hasta ahora la recomendaci\u00f3n formulada precisamente este a\u00f1o por el Comit\u00e9 de la ONU sobre las Desapariciones en el sentido de que se adopte una \u201cpol\u00edtica nacional para prevenir y erradicar\u201d este flagelo. En este panorama, aunque hay algunos esfuerzos gubernamentales relevantes de b\u00fasqueda e identificaci\u00f3n, a menudo aislados y no apoyados por todas las instituciones, las madres buscadoras siguen dejando la vida haciendo lo que el Estado omite: cinco de ellas fueron asesinadas por buscar a sus hijos durante 2022.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En cuanto a la impunidad generalizada, \u00e9sta no ha sido revertida. Quienes en M\u00e9xico son v\u00edctimas de un delito o de una violaci\u00f3n a derechos humanos s\u00f3lo conocen la justicia en dos de cada 100 casos. El cuello de botella se ubica, sobre todo, en las fiscal\u00edas. Nuestro problema de impunidad es fundamentalmente un problema de polic\u00edas y ministerios p\u00fablicos, no de jueces y juezas pese al insistente y desafortunado discurso oficial. El tr\u00e1nsito de las procuradur\u00edas a las fiscal\u00edas signific\u00f3 s\u00f3lo un cambio de nombre, no de pr\u00e1cticas; peor a\u00fan: invocando a conveniencia su autonom\u00eda, las fiscal\u00edas hoy se abstienen de colaborar con otras \u00e1reas de la administraci\u00f3n p\u00fablica, como lo acredita el rezago en la creaci\u00f3n del muy necesario banco nacional de datos forenses. Entre tanto, la impunidad sigue siendo la norma y no la excepci\u00f3n. Volveremos a cerrar el a\u00f1o con m\u00e1s de 30 mil homicidios, de los cuales s\u00f3lo unos cuantos llegar\u00e1n a ser resueltos por la justicia. Incluso casos que este a\u00f1o volvieron a sacudir la adormecida conciencia nacional frente a la violencia, como el de los entra\u00f1ables sacerdotes jesuitas asesinados en la Sierra Tarahumara, Javier Campos y Joaqu\u00edn Mora, permanecen impunes.<\/p>\n<p>El poder de las Fuerzas Armadas, por su parte, se ha incrementado a niveles hasta hace poco impensables. M\u00e1s de 10 cambios legales recientes otorgan mayor poder al Ej\u00e9rcito sin que a la par se est\u00e9n dise\u00f1ando controles civiles externos robustos para la rendici\u00f3n de cuentas y sin que la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n priorice la resoluci\u00f3n de los asuntos pendientes que est\u00e1n bajo su an\u00e1lisis respecto de este tema.<\/p>\n<p>En este 2022 que acaba se a\u00f1adieron dos reformas adicionales, de muy hondo calado: la adscripci\u00f3n de la Guardia Nacional a la Sede\u00f1a y la ampliaci\u00f3n hasta 2028 de la intervenci\u00f3n de la fuerza armada permanente en tareas de seguridad p\u00fablica. Esto ocurri\u00f3 pese a que la escandalosa vulneraci\u00f3n a la seguridad digital del Ej\u00e9rcito, en el episodio de los #GuacamayaLeaks, retrat\u00f3 a una fuerza castrense dispendiosa, encubridora de abusos cometidos contra su propio personal, desconfiada de los organismos internacionales y propensa a vigilar a organismos civiles de derechos humanos y periodistas por considerarlos \u201cgrupos de presi\u00f3n\u201d, como sucedi\u00f3 respecto del Centro Prodh. Un Ej\u00e9rcito, en suma, que no ha introyectado valores b\u00e1sicos de la democracia y que no es impermeable ni a la corrupci\u00f3n ni a la delincuencia organizada.<\/p>\n<p>Lo ocurrido este a\u00f1o en el caso Ayotzinapa muestra n\u00edtidamente c\u00f3mo estos factores pueden articularse para causar retrocesos. Tras ocho a\u00f1os de los hechos, las conclusiones se precipitaron sin cuidar el pulcro esclarecimiento de lo sucedido. Eso llev\u00f3 a que se presentaran acusaciones endebles y a que se publicara un informe que se apoy\u00f3 en elementos carentes de verificaci\u00f3n t\u00e9cnica. El escenario fue aprovechado por el Ej\u00e9rcito, que presion\u00f3 para que se cancelaran \u00f3rdenes de aprehensi\u00f3n obtenidas legalmente, al exhibirse los innegables v\u00ednculos de sus elementos con el narcotr\u00e1fico en Iguala. La fiscal\u00eda acat\u00f3 la instrucci\u00f3n castrense y despu\u00e9s oper\u00f3 con desaseo legal, como lo ha hecho una y otra vez este sexenio, propiciando la salida del fiscal en quien confiaban las familias. El resultado est\u00e1 a la vista: hoy de ninguna manera puede decirse que la verdad ha sido esclarecida. La promesa de resolver el caso contin\u00faa incumplida y la zozobra de los padres y las madres de los muchachos no termina.<\/p>\n<p>En derechos humanos, la enumeraci\u00f3n de promesas que han sido incumplidas, como la de esclarecer Ayotzinapa, podr\u00eda continuar: no se han reducido los feminicidios, no cesan los abusos contra migrantes, se siguen presentando casos de despojo territorial contra comunidades ind\u00edgenas, todo en medio de la pasividad de una CNDH cada vez m\u00e1s partidizada. Frente a este panorama, lo peor que se puede hacer es negar la realidad. Afirmar que en M\u00e9xico ya no se violan los derechos humanos, que ya no hay impunidad, que las desapariciones son s\u00f3lo herencia del pasado, que las instancias internacionales de derechos humanos fueron c\u00f3mplices de atrocidades, que no hay militarizaci\u00f3n porque las Fuerzas Armadas son pueblo o que Ayotzinapa ya se resolvi\u00f3, no es en absoluto responsable. Esta ret\u00f3rica triunfalista distorsiona la realidad y adem\u00e1s genera el nocivo efecto de desmovilizar a una sociedad que ven\u00eda ya desde hace tiempo demandando -como es su derecho- respuestas urgentes frente a la crisis de violencia imperante, con indignaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n con creatividad, empat\u00eda, participaci\u00f3n y organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para no normalizar la inhumana violencia que se vive en el pa\u00eds y para no perder el sentido de urgencia que hasta hace poco compart\u00edan amplios sectores frente a la necesidad de poner en el centro las causas de las v\u00edctimas, es indispensable no negar la realidad. Cuando los hechos objetivos son relativizados en aras de sostener una posici\u00f3n pol\u00edtica o cuando las v\u00edctimas son usadas como armas arrojadizas en disputas partidistas, los derechos humanos pierden.<\/p>\n<p>Promesas relevantes no han sido cumplidas y la crisis de derechos humanos no ha sido revertida. Aceptar que esto es as\u00ed no implica, empero, perder toda esperanza. \u00c9sta resiste, como perseveran las madres buscadoras de personas desaparecidas; los familiares de los mineros atrapados en Pasta de Conchos y El Pinabete; o como en una c\u00e1rcel de Tlaxcala resiste Keren Ordo\u00f1ez, acusada de un delito que no cometi\u00f3, aguardando justicia como tantas personas y visibilizando el impacto de la tortura sexual como las mujeres de Atenco. Y es que, ante un panorama oscuro, los esfuerzos de v\u00edctimas, periodistas, activistas, organizaciones, colectivos, especialistas, instancias internacionales, movimientos y un n\u00famero creciente de personas servidoras p\u00fablicas, van abriendo espacio para la vida entre tanta muerte, desde la fuerza que nutre la memoria. Porque como escribiera David Huerta en su poema sobre Ayotzinapa: \u201c(\u2026) a pesar de todo \/ los muertos no se han ido \/ ni los han hecho desaparecer\u201d; su magia permanece \u201cen el amanecer y en la cuchara \/ en el pie y en los maizales \/ en los dibujos y en el r\u00edo\u201d. Desde esa punzante memoria, cargada del peso de ausencias irremediables que son sin embargo presencias cotidianas, los esfuerzos orientados a construir un M\u00e9xico donde la dignidad sea costumbre no cesar\u00e1n pues, como dej\u00f3 escrito el poeta fallecido este mismo 2022, a\u00fan debemos a las v\u00edctimas \u201cel pan del cielo \/ la espiga de las aguas \/ el esplendor de toda tristeza \/ la blancura de nuestra condena \/ el olvido del mundo \/ y la memoria quebrantada \/ de todos los vivos\u201d.<\/p>\n<\/body>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Proceso a por Santiago Aguirre Este 10 de diciembre cumple 74 a\u00f1os la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos. Nuestro pa\u00eds llega a la fecha con incontables desaf\u00edos que no han sido a\u00fan enfrentados con l\u00f3gica de Estado; se impone, por tanto, un balance m\u00e1s bien negativo. 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