Tolvanera / Los 43

Un artículo de opinión de Roberto Zamarripa. Publicado originalmente en el diario Reforma. 1. El Ejército en la escena del crimen. Cómplice y artífice de la desaparición de normalistas en septiembre de 2014, según un Informe de la Subsecretaría de Gobernación y la propia consignación de la Fiscalía General de la República. En el centro […]

BAJO LA LUPA | Radios indígenas, el altavoz de las comunidades, por Sergio Cobo

Este año, Radio Huayacocotla, “La Voz Campesina”, que transmite en el 105.5 de FM, cumplirá 57 años como altavoz de las comunidades y pueblos indígenas de la Sierra Norte de Veracruz, de la Huasteca Hidalguense, la Huasteca Potosina, una parte de la Sierra Norte de Puebla, el sur de Tamaulipas y algunos municipios de la Sierra Gorda de Querétaro. La escuchan alrededor de 700 mil personas de esas regiones (…)

BAJO LA LUPA | Vigencia de las luchas indígenas, por Centro Prodh

Como lo ponen de relieve estos ejemplos, una y otra vez las comunidades y los pueblos indígenas siguen acudiendo a las vías institucionales para buscar la protección de sus derechos colectivos, a pesar del colonialismo interno institucionalizado. Precisamente, esa fue la apuesta de vida de Carmelina Santiago Alonso (…)

BAJO LA LUPA | Ayotzinapa y las infiltraciones, por Santiago Aguirre

Ante estas posiciones, hay que volver a las investigaciones que en su momento hizo el Grupo de Expertos Independientes para insistir en que en relación con los hechos del 26 de septiembre de 2014 jamás se ha podido establecer que haya existido algún vínculo entre los normalistas y la delincuencia organizada, ni hay pruebas de que alguna relación de esta índole explique la dinámica de lo sucedido, ni mucho menos hay elementos que permitan presumir que de esto se siga alguna línea que ayude a dilucidar el paradero de los ­estudiantes (…)

BAJO LA LUPA | Las batallas a cielo abierto contra la minería, por Abel Barrera

Las concesiones mineras permiten labores de explotación que generan consecuencias irreparables en los territorios indígenas, trastocan la integridad de su hábitat y dañan severamente la estructura territorial del núcleo agrario. Un cerro des­truido corta de tajo la mano civilizadora de los indígenas, dejando la huella de la muerte. Además de extraer millones de litros de agua, el paisaje se torna hostil por la destrucción del hábitat y por la presencia del crimen organizado, que se alía a las mineras, para asumirse como guardián del suelo concesionado. La SCJN debe saldar la deuda histórica con los pueblos indígenas (…)