
El pasado domingo 4 de octubre fue sepultado en el municipio chiapaneco El Bosque Alberto Patishtán Gómez, maestro tsotsil que pasó 13 años en prisión acusado falsamente de participar en una emboscada en la que fueron asesinados siete policías estatales en el año 2000. Patishtán murió el viernes 2 de octubre en la Ciudad de México, a los 55 años.
Tras su detención, Patishtán señaló que la acusación y la condena eran una venganza política del presidente municipal priista Manuel Gómez Ruiz, al que acusaba de corrupto, nepotista y represivo. Sus protestas se multiplicaron al calor del conflicto zapatista. El líder consiguió reunir miles de firmas y convocar múltiples manifestaciones con el fin de derrocar a Gómez Ruiz.
La periodista Ángeles Mariscal reporta desde el entierro: “No vamos a enterrar al Tatik, lo vamos a sembrar, para que su semilla germine en justicia, en dignidad y en libertad”, dijo durante el sepelio Miguel Zenon, uno de los activistas que acompañaron la campaña por su liberación. “¡Viva Tatik Alberto Patishtán!”, gritó. “¡Viva!”, le respondieron tres veces.
Patishtán fue el rostro más conocido de lo que las organizaciones de derechos humanos llaman “fabricación de culpables”.
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