En el marco del próximo Día del Padre, colectivos de búsqueda de distintos estados del país se reunieron en la Cámara de Senadores para visibilizar una realidad en la que los padres también buscan, también sufren y también pagan con su vida el trabajo que las instituciones no quieren hacer. En el foro participó Javier Barajas, el profe, quien busca verdad y justicia tras la desaparición de su hija Guadalupe en 2020 y el asesinato de su hijo Javier en 2021, privado de la vida por personas vinculadas a la desaparición de su hermana.
Los testimonios coincidieron en señalar que la desaparición de un familiar destruye el proyecto de vida de toda la familia. Genera deudas, pérdida del empleo, abandono escolar y repercusiones en la salud física y psicológica. Para los padres, el peso añadido del mandato social de ser “el fuerte” agrava el aislamiento y el duelo. Varios participantes subrayaron que las familias son víctimas directas de un delito que se repite cada día que la persona sigue sin aparecer.
A lo largo del foro se sostuvo que la respuesta institucional ha consistido en normalizar una crisis que exige mecanismos extraordinarios. Para los participantes, la acumulación de cuerpos de personas sin identificar y carpetas sin resolver es una pauta deliberada, pues mientras más casos se acumulen sin atender, más difícil será encontrar a quienes desaparezcan mañana. Señalaron además que entender las causas de fondo es condición para detener las desapariciones, porque la desaparición no es otra cosa que el ocultamiento de una verdad, y solo conociéndola se puede revertir.
