
La migración en México es una realidad compleja y dolorosa para quienes intentan encontrar una mejor vida y escapar de la violencia y persecución de sus lugares de origen. El cierre de fronteras impuesto por Donald Trump no implica el fin de la violencia que viven las personas migrantes en territorio mexicano, sino una reconfiguración de fenómenos en los cuales se ven atrapadas y en los que muchas veces encuentran sólo dolor y muerte.
Entre los casos más recientes y representativos de esa violencia, se encuentran tres eventos de desaparición masiva de al menos 83 personas migrantes en Chiapas. Se trata de hombres, mujeres, niños y niñas originarios de Cuba, Honduras, El Salvador, Ecuador, República Dominicana y hasta Jordania, de quienes se conoce la nacionalidad. Las desapariciones ocurrieron entre septiembre y diciembre de 2024, en San José El Hueyate y Puerto Madero, en las costas cercanas a la ciudad fronteriza de Tapachula.
Gracias a la información que han proporcionado las familias, se sabe que iban transportadas por coyotes y se alistaban para cruzar a través del mar hacia Oaxaca, pero de pronto sus familiares perdieron el rastro y desde entonces no han vuelto a saber de ellas. Las familias intentan buscarlos desde sus países, y se enfrentan a la falta de interés y capacidad de las autoridades para atenderlas y darles respuestas, por lo cual han buscado el apoyo de organizaciones de la sociedad civil. Hasta la fecha ninguna de las víctimas ha sido localizada.
Lee el artículo completo de Fundación para la Justicia y Raúl Rosales Ochoa en Nexos.
