El pasado 3 de marzo la presidenta, Claudia Sheinbaum, habló sobre la desaparición de personas durante su conferencia repitiendo un discurso que distorsiona lo que efectivamente pasa en materia de desaparición de personas en el país.

Lo primero que hace la presidenta es diferenciar las desapariciones de “antes” y las de “ahora”. Las primeras fueron desapariciones con una motivación política, eran ordenadas por el poder para reprimir a opositores y, según la presidenta, ya no existen; en tanto que las segundas tienen que ver con personas “vinculadas con los grupos delictivos”.

Las desapariciones del primer tipo aún existen y se ordenan desde el poder, ahí está el caso de Claudia Uruchurtu que fue desaparecida por órdenes de una presidenta municipal parte del grupo político del gobernador de Oaxaca, y que opera hasta la fecha para asegurar impunidad en el caso.

Lee el artículo completo de Edgar Cortez sobre este tema en la página del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia.