
Ocho años después del asesinato de Marielle Franco y Anderson Gomes, la justicia llegó. El Supremo Tribunal Federal condenó a agentes públicos responsables de un crimen que reveló corrupción, encubrimiento y graves fallas del Estado brasileño, informó Amnistía Internacional.
El 14 de marzo de 2018 dos exoficiales de la policía federal, ahora condenados a prisión por este crimen y por sus nexos con los grupos paramilitares de Brasil, asesinaron a Marielle.
Las condenas son una victoria contra la impunidad lograda gracias a años de movilización en Brasil y en el mundo. Cuando defender derechos humanos significa vivir bajo amenaza de muerte, el Estado está fallando.
La justicia no termina con estas condenas. Brasil debe garantizar verdad, reparación y garantías reales de no repetición para todas las personas defensoras.
