Catorce pueblos que habitan las márgenes del río Tapajós lograron revertir la decisión del gobierno brasileño de Lula, que privatizaba tres importantes corrientes de agua: Tocantins, Madera y Tapajós.

En el mes de agosto de 2025, el Gobierno de Brasil anunció que tenía la intención de aprobar el “Decreto 12.600”, un texto normativo en el que se contemplaba la puesta en funcionamiento de un “Plan Nacional de Vías Navegables”. En el decreto se designaba a los ríos Tapajós, Tocantins y Madeira como ejes prioritarios para el transporte de mercancías, una catalogación que habilitaba a las empresas privadas para obtener permisos que les permitieran dragar los ríos o regular el tráfico fluvial en ellos.

Pero la organización y levantamiento de los pueblos indígenas provocó que después de 33 días de acampada masiva frente a las instalaciones de la multinacional Cargill, en Santarem, Lula tuviera que revocar el decreto que convertía los ríos en hidrovías o corredores del agronegocio para el transporte de granos por las grandes empresas de la alimentación.