Tres rostros de Alicia: la abuela, la mamá, la hija. Una mujer de pelo blanco y blusa azul, una muchacha joven tras la abuela vestida de colores, una foto enmarcada que es el lazo entre ellas. Alicia de los Ríos Merino cuenta la historia de su madre desaparecida. La protagonista de esta obra de teatro no es una actriz, se interpreta a sí misma para contarnos una historia de un México que se mueve entre la lucha por la democracia y la impunidad cómplice del olvido. La ausencia de Alicia, una guerrillera de la Liga Comunista 23 de Septiembre desaparecida por el Ejército mexicano en 1978, tiene aquí su tiempo y trae su presencia para hablarnos de estos días.

En 2003, la Alicia hija que conocí en Chihuahua hace años, convirtió la ausencia en búsqueda. Ella estaba en el vientre de su madre meses antes de que fuera detenida. Su tía regresó con ella a Chihuahua al poco tiempo de nacer, y su mamá Alicia fue capturada, casi un año después, en una emboscada a tiro limpio en la Ciudad de México. Alicia mamá sobrevivió, y estuvo detenida por más de seis meses en el Campo Militar No. 1 de la capital. Escuchamos en esta obra al testigo que estuvo con ella y sobrevivió para contarlo. Su voz viene resquebrajada por el paso del tiempo, pero tiene esa autenticidad de las cosas vividas.

Durante mucho tiempo, entre el silencio de perpetradores e instituciones, Alicia buscó a su madre en cualquier lugar que significara un hilo o una pista, hasta entre los documentos que fue encontrando en archivos, en los que utilizan un lenguaje directo y neutro para nombrar hechos, entierros, vigilancias.

Lee el texto completo de Carlos Martín Beristain para A dónde van los desaparecidos.