Con un nudo grande en la garganta y dolor en el corazón, la organización Las Abejas de Acteal recibió la noticia del fallecimiento de su querida hermana Blanca Martínez Bustos, “incansable luchadora y defensora de derechos humanos”. El cielo que abraza su tierra –dijeron– se tornó gris, y las montañas heridas por las balas de los paramilitares que asesinaron a 45 de los suyos lloran su partida. Prometen guardar y cuidar su memoria como lo hacen con la de sus mártires.

Su duelo tiene hondas raíces. A Blanca –explican Las Abejas– la conocieron en el camino de la construcción de la justicia y de la paz. Ella los acompañó a denunciar el crimen de Estado cometido en la masacre de Acteal, cuando colaboraba en el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, y después desde el Fray Juan de Larios, en Saltillo, junto con Jtotik Raúl Vera. Blanca –advierten– siempre estuvo trabajando y hablando por la verdad, la justicia, la memoria y no el olvido.

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