Habituada a atender a mujeres indígenas víctimas de violencia de género, Noemí Prisciliano Fernández, coordinadora del Centro Comunitario Casa de Saberes Gúwa Kúma de Ayutla, Guerrero, asumió un caso de discriminación y racismo contra una indígena en la Ciudad de México, entonces gobernada por Claudia Sheinbaum Pardo.

El 13 de noviembre de 2024 Florencia Feliciano Espinoza, mujer me’ pháa, originaria de Rancho Nuevo, del municipio de Ayutla, llegó a Gúwa Kúma para denunciar que en la llamada “ciudad de los derechos” servidores públicos le quitaron a su bebé cuando éste tenía seis meses, mientras a ella la mantuvieron prácticamente en cautiverio en los Centros de Asistencia e Integración Social (CAIS) de Coruña y de Villa Mujeres.

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