Los dirigentes reunidos en la COP30 en Brasil no acordaron situar a las personas por encima de los beneficios, ya que la falta de unidad, rendición de cuentas y transparencia menoscabó la decisión de emprender la acción climática urgente y efectiva que se necesita. Aunque hubo algunos puntos positivos. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional, al concluir la cumbre anual de la ONU sobre el clima.

La decisión principal de la COP30, el acuerdo Global Mutirão, tenía como objetivo lograr un consenso mundial sobre una serie de acciones climáticas prioritarias durante esta cumbre, calificada como “la COP de la verdad”. Sin embargo, el documento final evitó toda mención a los combustibles fósiles —el principal motor del cambio climático—, y no aumentó, ni siquiera reafirmó, el compromiso de realizar una transición para abandonar los combustibles fósiles acordado en la COP28.

El fragmentado final no obtuvo un consenso sobre el tan necesario paquete de medidas, que incluye planes concretos para abandonar gradualmente los combustibles fósiles y poner fin a la deforestación, así como aumentar el apoyo basado en subvenciones para los países de bajos ingresos.

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