
En este 25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, recordamos que las violencias contra las mujeres son multidimensionales e interseccionales. Por ello, es necesario reconocerlas y ponerle rostro y nombres a aquellas mujeres que las han enfrentado y han exigido verdad y justicia.
Nombramos a Leidy y Alexa, niñas de 11 y 7 años ejecutadas arbitrariamente por el Ejército en Sinaloa. Su caso, falsamente presentado como enfrentamiento, materializa el terrible costo humano de la falta de controles civiles sobre las Fuerzas Armadas y la vulnerabilidad de las niñas en contextos de despliegues castrenses.
Nombramos a Florencia Jovita Herrera, sobreviviente de Tortura y Tortura Sexual. Recuperó su libertad tras 10 años de prisión injusta en el Cefereso 16 por un crimen que no cometió. Ella sigue luchando por justicia y sanción a los responsables.
Nombramos a Keren Selsy Ordoñez, sobreviviente de tortura detenida arbitrariamente con su bebé en brazos y privada de libertad injustamente más de nueve años. Keren recuperó su libertad en abril y el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias #GTDA ha confirmado que su detención fue arbitraria y sufrió discriminación de género.
Keren y Jovita son un ejemplo de la discriminación que viven las mujeres frente al sistema de justicia. 56.4% de las mujeres privada de la libertad sin sentencia están bajo Prisión Preventiva Oficiosa #PPO, figura que la @CorteIDH ya en el caso Atenco había identificado como violatoria de la presunción de inocencia y una pena anticipada.
Nombramos a las mujeres buscadoras, quienes enfrentan condiciones extremadamente peligrosas ante la inacción del Estado. Desde 2010 han asesinado al menos a 19 de ellas. También exigimos la localización inmediata de quienes han desaparecido, como Lorenza Cano y María de los Ángeles Valenzuela.
Nombramos a Florencia Feliciano, mujer me’phaa de Guerrero, quien enfrentó violencia institucional en la CDMX cuando, basándose en estereotipos discriminatorios, autoridades la separaron de su hijo durante dos años. Hoy están juntos gracias al apoyo de otras mujeres indígenas que han enfrentado violencia y discriminación.
Este #25N de nuevo nos sumamos a las voces que exigen justicia, como las de madres de víctimas de feminicidio, sobrevivientes de violencia sexual, mujeres buscadoras y otras defensoras de derechos humanos. Para dar pasos hacia la erradicación de todas las violencias, el Estado debe estar abierto a escuchar a las víctimas, a trabajar con la sociedad civil y a sumar en estas acciones a los diversos sectores. Sólo así la realidad será distinta.
