El pequeño David fue separado de los brazos de su madre Florencia Feliciano, mujer me’phaa monolingüe originaria de Guerrero, cuando apenas tenía ocho meses, el 2 de marzo de 2023.
Abandonados y extraviados en la capital, fueron llevados a un albergue de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social de la Ciudad de México (Sibiso).
La madre pudo recuperar al hijo casi dos años después, cuando logró sortear los laberintos burocráticos del DIF y de la secretaría hoy llamada del Bienestar e Igualdad Social (Sebien).
Florencia Feliciano había estado bajo la tutela de un Centro de Asistencia e Integración Social (CAIS) desde el 23 de febrero de 2023. Ahí debía ser protegida y reintegrada a su comunidad desde el momento en que quedó en situación de calle.
Por el contrario, quedó atrapada y aislada sin entender siquiera dónde estaba, sin asistencia legal ni intérprete. Le fue arrebatado su hijo y fue demandada penalmente por el DIF ante la Fiscalía de Investigación de Delitos Cometidos en Agravio de Niñas, Niños y Adolescentes (Fidcanna) por “violencia intrafamiliar” y “omisión de cuidados”. Esa carpeta sigue abierta.
Florencia pudo recuperarlo 2 años después de enfrentar discriminación institucional de Fiscalía CDMX, con el invaluable apoyo de la Casa de los Saberes y el acompañamiento del Centro Prodh y Tlachinollan.
Lee esta historia completa escrita por Blanche Petrich en La Jornada.
