Once años después de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la Fiscalía General de la República (FGR) volvió a su tesis inicial, la “verdad histórica”, para explicar lo sucedido en la noche de Iguala. Una teoría en la que sostiene que los estudiantes fueron asesinados e incinerados en el basurero de Cocula por integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos, conclusión que fue desmontada por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
Este retroceso a la investigación original se formalizó el pasado 2 de julio, cuando la Unidad Especial de Investigación y Litigación del Caso Ayotzinapa (UEILCA), entonces a cargo de Rosendo Gómez Piedra, consiguió el auto de formal prisión de Édgar Damián Sandoval Albarrán, la Rana, empleando los mismos testimonios de miembros de Guerreros Unidos que utilizó en enero de 2015 el ex procurador general Jesús Murillo Karam para construir la “verdad histórica” de lo ocurrido el 26 de septiembre de 2014, y que desde 2018 fueron desestimados en tribunales por haberse obtenido bajo tortura.
Lee el artículo completo de César Martínez y Marcos Nucamendi para A dónde van los desaparecidos
