En febrero de 2024 comenzó una serie de talleres dirigidos a un colectivo de madres buscadoras de Jalisco que supieron, luego de escucharle en una charla, el trabajo de acompañamiento psicosocial que Juan Esteban López había llevado a cabo con víctimas del conflicto armado colombiano. Juan Esteban realizaba una estancia de investigación en Guadalajara y accedió a facilitar los talleres que fueron autogestionados —junto con Isaac Vargas—.

La Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco prestó sus instalaciones para estos talleres basados en la posibilidad de construir una reparación emocional, en medio de una revictimización constante por parte de un amplio número de autoridades.

El eje central de los talleres fue la idea del no perdón como una medida emocional para nuestros caminos tanto individuales como colectivos: lejos de ser un estado emocional de resentimiento, el no perdón alienta espacios de acompañamiento para quienes la desaparición ha trastocado su vida.  Las autoridades hablan de justicia transicional o de que la guerra ha terminado, pero las desapariciones siguen incrementando. Además, desconocemos gran parte de las historias que se ocultan detrás de la “guerra contra las drogas”, como todas esas tramas que incluyen a políticos de todos los partidos. Así, frente a un escenario de no verdad, se elige el no perdón.

Lee este artículo escrito por Icela, Sofía, Isaac Vargas y Juan Esteban López, dos madres buscadoras, un antropólogo y un psicólogo clínico, respectivamente, en Adondevanlosdesaparecidos.