El pasado 7 de septiembre falleció la madre de Kenia Hernández Montalván, defensora de derechos humanos encarcelada injustamente, quien desde el inicio de la reclusión asumió el cuidado de sus hijos menores de edad.
Kenia recibió la noticia en el penal Neza Sur, ubicado en Nezahualcóyotl, Estado de México. Ante esta pérdida, la defensora solicitó a las autoridades penitenciarias el permiso humanitario para poder asistir al funeral de su madre y abrazar a sus hijos. Sin embargo, su solicitud de permiso fue rechazada de manera arbitraria bajo argumentos infundados, como la distancia del traslado.
Esta decisión injustificada, arbitraria e inhumana de las autoridades penitenciarias no sólo representa una grave violación a los derechos de Kenia y a lo estipulado en el Capítulo IV de Permisos Humanitarios de la Ley Nacional de Ejecución Penal, el cual establece que “la persona privada de su libertad, podrá solicitar al Juez de Ejecución un permiso extraordinario de salida cuando se justifique por enfermedad terminal, fallecimiento de un pariente consanguíneo en línea ascendiente o descendiente de primer grado, cónyuge, concubina o concubinario, o socioconviviente”.
Esta no es el primer trato indigno que reciben la defensora y su familia desde su encarcelamiento. Organizaciones han denunciado que Kenia ha enfrentado un patrón sistemático de vulneraciones y violaciones a sus derechos.
