La Presidenta de la República presentó en junio pasado la reforma secundaria para cristalizar la creación de los jueces sin rostro; sin embargo, especialistas y legisladores manifestaron su preocupación por la ausencia de claridad y de un diagnóstico riguroso.

Desde el Centro Prodh, alertamos que esta reforma es un retroceso en materia de derechos humanos, porque prioriza visiones punitivistas y da “salidas fáciles” a un problema más complejo que la administración de justicia y la violencia en México.

Aseguró que los jueces sin rostro vulneran el debido proceso al no garantizar la idoneidad del juez, lo que, puntualizó, pone en riesgo los derechos esenciales de la persona procesada y anula la posibilidad de recurrir a un juicio imparcial, independiente y sin sesgos.

Lee el reportaje completo de Ulises Uribe y Erick Moctezuma en El Universal.