Las democracias en América Latina y el mundo viven un periodo de inestabilidad y erosión generalizada. Los hechos políticos y electorales de la última década confirman una creciente ola de debilitamiento de los contrapesos institucionales y políticos, radicalización de agendas conservadoras, polarización social y deslegitimación democrática frente a la complejidad y desafíos del actual contexto. México no es la excepción.

Hace un par de semanas, el reconocido estudio de opinión pública Latinobarómetro publicó su más reciente informe en el que recoge la percepción ciudadana de las democracias en América Latina. Es un estudio cuya desagregación por país permite realizar análisis comparativos que posibilitan el cruce de la percepción de legitimidad o aceptación de las democracias con otras variables y coyunturas políticas específicas que afectan a determinados territorios, por lo que merece la pena echar un vistazo a los resultados arrojados respecto de México.

En términos estadísticos, la población en México es de las que menos respaldan la democracia en comparación con el promedio regional.

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