
Durante años, las buscadoras han recorrido las instalaciones de El Lencero para tratar de encontrar a sus familiares desaparecidos. El lugar, cercano a la barranca de La Aurora —una tumba abierta durante el sexenio de Duarte—, sigue acumulando pistas que no se han traducido en hallazgos, mientras algunas mujeres se preguntan si ya es tiempo de parar.
Una última búsqueda y se acabó. A María Elena Gutiérrez le quedan por revisar dos sitios más en la antigua Academia Estatal de Policía, ubicada en El Lencero, en la zona conurbada de Xalapa. Cree que el cuerpo de su sobrino, Rafael Espinosa Gutiérrez, desaparecido en 2013 a los 37 años, podría haber sido enterrado en ese lugar, que hoy ocupa el Centro de Estudios e Investigación en Seguridad.
Uno de esos sitios es un descampado ubicado al fondo del terreno de la academia. Hasta allí se avanza a punta de machete, abriéndose paso entre la maleza mientras se busca cualquier indicio sobre el suelo pedregoso: un rastro de tierra removida o una superficie que pudiera haber sido manipulada.
Sobre las búsquedas en este lugar escribe Rodrigo Soberanes para A dónde van los desaparecidos.
