A pocos días de que comenzara el Mundial, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas contabilizaba al menos 134,719 personas desaparecidas. El Estadio Akron, en Zapopan, fue sede de cuatro partidos del Mundial mientras en marzo de 2025 el hallazgo del rancho Izaguirre en Teuchitlán reveló un lugar donde presuntamente jóvenes eran entrenados para trabajar para el Cartel Jalisco Nueva Generación, y unos meses después se encontraron cientos de bolsas con restos humanos a unos kilómetros de ese mismo estadio. La fiesta y el dolor comparten territorio.

Daniela Rea, reportera y escritora especializada en derechos humanos y desaparición de personas, reflexiona en el quinto episodio de Los derechos en juego sobre cómo el Estado visibiliza e invisibiliza según le conviene. Las familias buscadoras han aprovechado la mirada internacional con cascaritas de fútbol como medida de protesta, marchas y fichas de búsqueda en formato del álbum mundialista pegadas en las ciudades sede. David Fernández Dávalos, exdirector del Centro Prodh, advierte que durante los mundiales se entra en una especie de estado de excepción donde la legislación local se subordina a las exigencias de la FIFA, lo que deja a las familias buscadoras con menos respaldo institucional del que ya tienen. Desde el Mundial de Sudáfrica en 2010, 36 mujeres buscadoras han sido asesinadas solo por su labor de búsqueda.

Irma Leticia Hidalgo, Verónica Rosas Valenzuela, Rosabel Sánchez Juárez y Marisela Solís Figuero buscan a sus desaparecidos desde Nuevo León, Ecatepec, Puebla y Guanajuato. El mundo cuenta minutos para el Mundial, ellas cuentan los días que llevan buscando.

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