Lorenzo Salgado Araujo, migrante mexicano de 52 años originario de Tlatlaya, Estado de México, fue baleado por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 7 de julio en Houston, Texas, y falleció posteriormente a causa de sus heridas. Su familia y organizaciones civiles rechazan la versión de ICE, que sostiene que Salgado embistió un vehículo e intentó atropellar a un agente, y exigen grabaciones del incidente e investigación independiente.
Su hijo Ronaldo Salgado señaló que su padre estaba en proceso de obtener un permiso de residencia, llevaba sus documentos consigo y sabía cómo actuar ante cualquier agencia del orden público. Ronaldo se enteró de la muerte por un video en Facebook, sin que las autoridades lo notificaran. Román Polares, presidente de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, declaró que en ausencia de datos de ICE no queda más alternativa que concluir que Salgado fue asesinado ilegítimamente.
La versión de ICE replica la justificación empleada en casos anteriores sin que las grabaciones de cámaras de los agentes ni de testigos corroboren los hechos. Hace seis meses el Departamento de Seguridad Nacional usó el mismo argumento para la muerte de Renée Good, ciudadana estadounidense, y en 2025 para la de Rubén Ray Martínez, mexicano de 23 años.
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