El 7 de julio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue sede del panel “Autonomía en construcción, experiencias y desafíos“, parte del Foro Pluriversos de la Justicia, donde integrantes del Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio de Chiapas, especialistas en antropología y derecho indígena y representantes del ámbito jurídico dialogaron sobre la experiencia del Gobierno Comunitario del municipio de Chilón, pueblo tseltal que desde 2018 ejerce una forma de autogobierno construida desde las asambleas comunitarias.
La historia de Chilón parte de un diagnóstico compartido donde las autoridades municipales electas por el sistema de partidos dejaron de servir al bienestar colectivo. Desde 2015 las comunidades resistieron participar en las urnas y en 2016 comenzaron a preguntarse cómo elegían autoridades sus antepasados, recuperando asambleas por mano alzada y participación directa. Cuando en 2018 el Instituto de Participación Ciudadana de Chiapas exigió un estudio antropológico para reconocer su identidad tseltal, los antropólogos fueron secuestrados para obligarlos a negar la existencia de usos y costumbres. El reconocimiento llegó hasta 2020.
El panel planteó que la autonomía no es un derecho que se concede ni un punto de llegada, sino algo que se construye permanentemente en la defensa del territorio, la transmisión de saberes y la organización cotidiana. Ese argumento busca que se proyecte hacia la propuesta de la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, cuestionando si sus categorías jurídicas reconocerán que Chilón, por ejemplo, no es un sujeto uniforme sino una constelación de comunidades con autonomías internas propias que desafían cualquier diseño único de autogobierno.
