Un estadio concentra de forma anónima a decenas de miles de personas convocadas por una misma causa, es el lugar donde la individualidad se disuelve, se hace fácil nombrar lo incómodo aparecerlo de golpe frente a quien debe escucharlo. El tercer episodio de Los derechos en juego parte de explorar esa capacidad de la protesta.

Leopoldo Maldonado, director regional de ARTICLE 19 para México y Centroamérica, y David Fernández Dávalos, exdirector del Centro Prodh, reflexionan en este episodio sobre la confirmación sistemática que la historia nos da en torno al fútbol, los macroeventos con foco internacional son el espacio donde los gobiernos anfitriones buscan vender una única versión aterciopelada de la realidad, y donde quienes cargan con las adversidades que esa imagen oculta encuentran una tribuna que los mecanismos institucionales les niegan.

La protesta no pretende mantener una normalidad sino irrumpir en ella para hacer llegar una demanda a quienes han elegido voltear a otro lado. En 1978 el presidente argentino Videla inauguró lo que llamó el “Mundial de la Paz” mientras las Madres de Plaza de Mayo protestaban frente la sede del Poder Ejecutivo. En Rusia 2018, las Pussy Riot invadieron la cancha durante la final exigiendo la liberación de presos políticos.

Dividir el fútbol de la protesta es una operación deliberada en busca de una neutralidad imposible. Hoy, con los ojos del mundo sobre México, los colectivos ya preparan sus demandas desde esa misma convicción para aprovechar este espacio.

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