
Durante años, hombres reclutados con falsas promesas de trabajo fueron llevados a la Sierra Tarahumara, esclavizados en cuevas y forzados a cultivar amapola y marihuana para el narcotráfico. Vivían bajo tortura, hambre y vigilancia armada, endeudados con sus captores mediante tiendas de raya sobre infladas.
En la investigación #EsclavosEnLaSierra reconstruimos lo que vivieron los hombres que fueron llevados a campamentos clandestinos para trabajar como mano de obra del narco.
El Estado no los buscaba porque nadie esperaba que lo hiciera; de los 21 rescatados en un operativo de 2019, solo cuatro tenían reporte de desaparición.
Las víctimas fueron elegidas por su situación de vulnerabilidad estructural —personas de origen indígena rarámuri, sin empleo formal, con adicciones o deudas—. El crimen organizado las usó como mano de obra esclava para abaratar costos, apostando a que su marginación las hacía prescindibles e invisibles ante las autoridades.
Lee la investigación completa en A dónde van los desaparecidos y Quinto Elemento Lab.
