
La semana pasada el Gobierno Federal anunció nuevos resultados derivados de la estrategia nacional de seguridad y, en particular, respecto a la reducción de homicidios, lo cual es relevante porque se trata de vidas humanas; también hay que ponderar esos pasos a la luz de cerca de dos décadas de violencia generalizada que, aún hoy, alcanza dimensiones dolorosas e inaceptables.
En el mismo contexto, se aseveró que se está trabajando sobre herramientas estadísticas para registrar el número de personas desaparecidas en México, respecto de la que ya nos hemos referido en este espacio. Como en el caso de los homicidios, las cifras son relevantes para evaluar acciones y políticas públicas, así como reconocer la dimensión de la violencia que vive el país y formular respuestas; a la vez, las cifras son insuficientes para entender el dolor que las víctimas enfrentan si la discusión se limita a minimizarlas o compararlas, pues la realidad muestra otros resultados.
Ejemplo de ello es que el anuncio llegó dos semanas después de que 11 personas fueran asesinadas en pleno día en un juego de fútbol en Salamanca y de que 10 mineros fueran secuestrados en su estancia el 23 de enero.
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