El cierre del 2025 llegó, como es habitual, con una serie de notificaciones de fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). En el caso de México se emitieron dos nuevas sentencias condenatorias relacionadas con violencia sexual y desaparición contra mujeres, sumando así, dieciséis fallos contra el Estado mexicano. Los fallos también llegaron semanas antes de una de las más concretas muestras del cisma que enfrentan los sistemas internacionales de protección de derechos humanos, en el inicio del 2026.
Como en otros casos, es fundamental reconocer la dignidad, y la determinación de las víctimas –y de quienes las acompañan– que, ante la falta de respuestas efectivas a nivel interno, han sostenido procesos largos y complejos hasta lograr una sentencia internacional, e impulsan la implementación de las medidas de reparación ordenadas. Al mismo tiempo, los fallos de la Corte IDH, trascienden los casos particulares y permiten identificar patrones estructurales, omisiones estatales y políticas públicas que, de ser corregidas, podrían evitar la repetición de violaciones graves a los derechos humanos.
Este es precisamente el alcance del fallo “Ascencio Rosario y otros vs. México”, notificado el 16 de diciembre de 2025. En este, el Tribunal regional condenó al Estado por los hechos de violencia sexual a los que fue sometida la señora Ernestina Ascencio, una mujer indígena naua de 73 años, ocurridos en 2007 en la sierra de Zongolica, Veracruz. Se trata del séptimo caso en el que la Corte analiza hechos de violaciones graves a derechos humanos cometidas por elementos del Ejército mexicano.
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