119 balazos, 13 militares implicados y dos niñas muertas. Es el balance del ataque de un grupo de uniformados en mayo, contra la camioneta de una familia en Badiraguato, en la sierra de Sinaloa, en el noroeste de México.
Detalles de las pesquisas, a las que ha tenido acceso EL PAÍS, arrojan luz sobre este evento -una aparente confusión de los soldados- al que el Gobierno de Claudia Sheinbaum apenas se ha referido en estos meses.
El ataque, que dejó a otros dos menores y dos adultos heridos, revive los fantasmas del gatillo fácil del Ejército, dado el despliegue castrense en el país en estos años como parte de la estrategia de los sucesivos gobiernos en el combate al crimen organizado.
Lee el reportaje de Pablo Ferri en El País.
