Los recientes desastres en México, con lluvias e inundaciones devastadoras en Hidalgo, Veracruz, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí, que han provocado muertes y un número alarmante de damnificados y desaparecidos, son una clara manifestación de las vulnerabilidades y desigualdades estructurales del país. Esta realidad, que amenaza la vida y los derechos fundamentales, subraya la necesidad imperante de enfrentar la crisis climática global.
El llamado a proteger nuestra “Casa Común”, inspirado en la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, se materializa trágicamente con cada inundación. Nos recuerda que la Tierra sufre el daño causado por el uso irresponsable de sus recursos y que las diversas formas de violencia se reflejan en la enfermedad del planeta.
Es fundamental abordar estas catástrofes no sólo desde una perspectiva humanitaria, de gobiernos o empresarial, sino también con un enfoque de derechos humanos.
En este contexto de emergencia, la 30ª Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Belém do Pará, Brasil, en noviembre de 2025, representa una oportunidad crítica para pasar de las promesas, a la acción climática real.
Lee el artículo completo en el siguiente enlace.
