En los últimos días en nuestro país se registraron intensas lluvias, con afectaciones muy importantes e incluso fatales principalmente en cinco estados del país: Hidalgo, Querétaro, Veracruz, Puebla y San Luis Potosí, que derivaron en múltiples inundacionesdesbordamientos de ríosdestrucción de viviendascientos de personas damnificadasmás de 60 personas fallecidas y al menos 65 desaparecidas, de acuerdo con el reporte más reciente de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC).

La atención de la agenda nacional se ha volcado a priorizar la grave situación que sin duda deberá atenderse con una perspectiva de derechos humanos, pues los desastres naturales no sólo son producto del azar de la naturaleza. Son un espejo que muestra las vulnerabilidades y patrones de desigualdad existentes en nuestro país y que requieren de una respuesta no meramente humanitaria sino de respeto al ejercicio de los derechos de las personas afectadas; así lo hemos llamado también en otros momentos frente a otras catástrofes naturales, como el huracán Otis, en Guerrero.

Además, en el marco del Día Internacional para la Reducción de Desastres, es necesario destacar lo señalado desde distintos mecanismos de Naciones Unidas sobre la relevancia de la atención de desastres naturales, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizar la salud, educación, protección social y otras necesidades públicas de las personas más vulnerables.

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