
Esta semana se cumplen 11 años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, una de las heridas abiertas más profunda de la memoria colectiva del país.
El inicio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum coincidió con el décimo aniversario de los hechos, trayendo consigo la promesa de renovar el diálogo con las familias, a la luz de un cierre de sexenio en el que los obstáculos institucionales se impusieron a los iniciales esfuerzos de esclarecimiento, y en el que se llegó al punto de buscar imponer la imposibilidad de alcanzar la verdad a las propias familias y sus representantes, avivando una serie de descalificaciones en contra de estas organizaciones.
En este nuevo contexto, la presidenta anunció una nueva perspectiva para la investigación, basada en el uso de métodos y tecnologías que permitieran generar pruebas objetivas, superando así la dependencia en testimonios.
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