La violencia en México, anclada en un pasado de impunidad y pactos de silencio, exige una mirada profunda y descentralizada para su esclarecimiento, aseguró el jesuita David Fernández Dávalos. En un contexto donde los gobiernos a menudo optan por “dar vuelta a la página”, la memoria histórica se convierte en una herramienta subversiva y fundamental, opinó.

En una amplia entrevista con el sacerdote jesuita, quien formó parte de la Comisión de Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Graves Violencias a los Derechos Humanos de 1965 a 1990, como Coordinador del Mecanismo de Esclarecimiento Histórico (MEH), apuntó a la necesidad de crear comisiones de la verdad en el ámbito local, una de las 142 recomendaciones que contiene el Informe final de más de dos mil páginas dividido en seis volúmenes públicos.

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