El 29 de julio se anunció la renuncia de la Comisionada de búsqueda, Teresa Guadalupe Reyes, quien estuvo en el cargo menos de dos años, y deja numerosos pendientes como la falta del Programa Nacional de Búsqueda de personas, que no se mejoró la calidad de la información en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No localizadas, la poca capacidad para realizar análisis de contexto que permita realizar búsqueda por patrones, así como la inexistencia del Centro Nacional de Identificación Humana (CNIH). Conviene precisar que estos pendientes vienen de la administración anterior de la CNB.

Hay que sumar que la titular tuvo una insuficiente capacidad de diálogo con las familias y las organizaciones que trabajan el tema.

Por otro lado, están los déficits del Sistema Nacional de Búsqueda como sería la falta del Programa Nacional de Exhumaciones e Identificación Humana, la parcial integración del Banco Nacional de Datos Forenses, así como la inexistencia del Sistema Único de Información Tecnológica e Informática (SUITI), entre otros.

En estos fallos la comisionada es corresponsable pues no logró que el Sistema Nacional de Búsqueda se convirtiera en un espacio para generar las políticas públicas necesarias y hacer frente a la crisis de desaparición de personas que persiste en el país.

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