En las últimas semanas, las noticias sobre Teuchitlán no han cesado. El flujo constante de información ha sumado a diversos actores al debate, desviando la discusión hacia disputas semánticas y confrontaciones políticas, mientras en medio de este ruido la exigencia de verdad y justicia comienza a diluirse.
El lunes pasado, por primera vez, la presidenta dejó de evadir el tema de las desapariciones y lo declaró una prioridad nacional. Anunció medidas “inmediatas” que, lejos de representar una estrategia efectiva, no son más que obligaciones legales incumplidas y demandas históricas de las familias ignoradas durante años. Aun así, es difícil imaginar que este reconocimiento hubiera ocurrido sin la presión detonada por Teuchitlán.
El mismo día, casualmente, se viralizó un cuestionable video que buscó desacreditar al colectivo Guerreros Buscadores y negó la existencia de un centro de exterminio en Teuchitlán. La coincidencia resulta imposible de ignorar.
Lee el artículo completo de Anna Karolina Chimiak de Cepad en NTR Guadalajara.