Sobre los barrotes de la reja que rodea a uno de los juzgados de Tlaxcala, una sonriente niña pega mariposas de papel; y las intercala por colores, una mariposa rosa, una mariposa morada. No hay nada raro en el que una niña juegue a pegar mariposas, solo que ella lo hace por la libertad de su madre.
Las frágiles mariposas de papel, llenas de color, se convirtieron en su símbolo de libertad y en una forma de pedir, sin palabras, lo que más desea la niña: la liberación de su madre, Keren.
Era diciembre de 2015, exactamente entre la noche del día 11 y madrugada del 12; Keren Selsy Ordoñez tenía 19 años y llevaba a su bebé en brazos, una niña de apenas un mes y tres días de nacida.
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