La postura de la CNDH se contrapone a las recomendaciones de órganos internacionales defensores de Derechos Humanos, quienes a través de los años han hecho una revisión y un señalamiento puntual para exigir al Estado mexicano un proceso progresivo de desmilitarización en temas de seguridad pública.
A la par de los aspectos técnicos, también hay que resaltar el lenguaje utilizado por la CNDH que invoca la polarización. Expande la idea de que se trata de una dicotomía irremediable, ignorando la posibilidad del diálogo y el debate para alcanzar puntos medios y soluciones que beneficien a la ciudadanía.

