{"id":224,"date":"2016-09-01T11:20:34","date_gmt":"2016-09-01T16:20:34","guid":{"rendered":"http:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/?p=224"},"modified":"2016-08-19T21:46:18","modified_gmt":"2016-08-20T02:46:18","slug":"224","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/2016\/09\/01\/224\/","title":{"rendered":"<b>Encrucijada<\/b>"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section admin_label=&#8221;section&#8221; background_image=&#8221;http:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Fondo_micrositio-01.jpg&#8221; transparent_background=&#8221;on&#8221; allow_player_pause=&#8221;off&#8221; inner_shadow=&#8221;off&#8221; parallax=&#8221;on&#8221; parallax_method=&#8221;on&#8221; padding_mobile=&#8221;off&#8221; make_fullwidth=&#8221;off&#8221; use_custom_width=&#8221;off&#8221; width_unit=&#8221;on&#8221; make_equal=&#8221;off&#8221; use_custom_gutter=&#8221;off&#8221; background_color=&#8221;#ffffff&#8221;][et_pb_row admin_label=&#8221;Row&#8221;][et_pb_column type=&#8221;2_3&#8243;][et_pb_text admin_label=&#8221;Text&#8221; background_layout=&#8221;dark&#8221; text_orientation=&#8221;left&#8221; use_border_color=&#8221;off&#8221; border_color=&#8221;#ffffff&#8221; border_style=&#8221;solid&#8221; background_color=&#8221;rgba(0,0,0,0.4)&#8221; custom_padding=&#8221;20px|20px|20px|20px&#8221; text_font_size=&#8221;16&#8243; header_font=&#8221;|on|||&#8221; header_font_size=&#8221;40px&#8221;]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>Encrucijada<\/strong><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayotzinapa es punto de bifurcaci\u00f3n. Hay en nuestra historia un antes y un despu\u00e9s de Ayotzinapa. Tenemos que saber bien por qu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayotzinapa es bifurcaci\u00f3n porque ofreci\u00f3 evidencia contundente de lo que sospech\u00e1bamos y tem\u00edamos, pero no hab\u00edamos podido probar. Lo que ahora no podemos hacer es cerrar los ojos a la evidencia. Tenemos que lidiar a pie firme con los hechos y actuar en consecuencia. Hoy sabemos con claridad cu\u00e1l es la naturaleza del horror en que estamos y su origen. Y eso acota la tarea\u2026 aunque la hace inmensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestros an\u00e1lisis indicaban con claridad, antes de Ayotzinapa, que en M\u00e9xico se hab\u00eda borrado la l\u00ednea que distingue el mundo del crimen del mundo de las instituciones. Afim\u00e1bamos que no \u00e9ramos un narcoEstado, si con esa expresi\u00f3n se quer\u00eda se\u00f1alar una situaci\u00f3n en la que los criminales se apoderan de las instituciones. Suger\u00edamos que las instituciones mismas se hab\u00edan convertido en aparatos criminales y que hasta las leyes estaban marcadas por ese signo: eran ya expresi\u00f3n de ilegalidad. Planteamos expl\u00edcitamente que los criminales proliferaban dentro y fuera de los aparatos estatales y cumpl\u00edan funciones de gobierno\u2026 al margen de toda norma y legitimidad institucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo g\u00e9nero de velos, empero, encubr\u00edan esa situaci\u00f3n e imped\u00edan verla con claridad. Parec\u00eda que s\u00f3lo los especialistas pod\u00edan denunciar lo que pasaba y no lograban demostrar lo que dec\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayotzinapa sacudi\u00f3 el pa\u00eds y el mundo, porque ofrec\u00eda finalmente las pruebas. Nuestros an\u00e1lisis resultaron v\u00e1lidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quedaban, sin embargo, muchos hilos sueltos. El gobierno ensuci\u00f3 pruebas e investigaciones, y gener\u00f3 confusi\u00f3n mediante una extensa campa\u00f1a que buscaba hacer valer una verdad hist\u00f3rica que otra vez escond\u00eda lo que se hab\u00eda descubierto. El trabajo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), liquid\u00f3 esa artima\u00f1a. Nunca tuvo mucho sustento. Ahora es enteramente insostenible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cumplir su encomienda, el GIEI dej\u00f3 ampl\u00edsima constancia de la calidad moral, la competencia t\u00e9cnica y la independencia de criterio de quienes lo formaban, a pesar de la perversa campa\u00f1a en su contra. Si bien no pudo terminar su trabajo y mostr\u00f3 gran prudencia, rigor y cuidado en su informe, ofreci\u00f3 suficientes pruebas de lo que nos importa. Ya nadie puede enga\u00f1arse. La CIDH, incluso a pesar de sus enormes limitaciones legales e institucionales, est\u00e1 obligada a dar seguimiento al asunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El informe del GIEI debe ser objeto de estudio cuidadoso. Es preciso examinarlo con el mismo rigor con que fue preparado. Pasar\u00e1 tiempo antes de que podamos aprovechar plenamente su contenido. Pero desde ahora ofreci\u00f3 evidencias suficientes sobre lo que se buscaba. No es un informe basado en especulaciones, supuestos y tortura, como la famosa verdad hist\u00f3rica del gobierno. Apel\u00f3 fundamentalmente a evidencias documentales y audiovisuales, la mayor\u00eda de las cuales forman parte del expediente del caso y tienen, por tanto, valor oficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es f\u00e1cil asumir plenamente nuestras responsabilidades en estas circunstancias. Las tareas son inmensas y radicalmente novedosas. Los acotamientos del camino son borrosos e inciertos, lo mismo que el resultado de las iniciativas que tomemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es \u00fatil, sin duda, identificar criminales espec\u00edficos, como los funcionarios cuyas fechor\u00edas e irregularidades fueron exhibidas por el GIEI. Es provechoso buscar que todos los involucrados en cr\u00edmenes identificados, hasta el m\u00e1s alto nivel de la administraci\u00f3n federal, sean formalmente acusados y se les siga un juicio. Pero ser\u00eda absurdo concentrar en eso la energ\u00eda, porque adem\u00e1s tenemos que deshacernos de cuantos integran la casta de poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico, entregada a la rapi\u00f1a y el despojo con mecanismos criminales, y a las clases pol\u00edticas que hacen posible su existencia y operaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con las evidencias que tenemos a la vista, que no podemos esconder bajo la alfombra, se convierte en patolog\u00eda social y pol\u00edtica personalizar lo que ocurre. M\u00e1s patol\u00f3gico a\u00fan resulta creer que la mera sustituci\u00f3n de gobernantes puede cambiar el estado de cosas. Las experiencias que se multiplican en Am\u00e9rica Latina y otras partes del mundo, claramente an\u00e1logas a las nuestras, confirman lo que tenemos ante nosotros. Lo que hace falta es el desmantelamiento radical de todos esos aparatos. Tenemos que deshacernos de las instituciones que a\u00fan se llaman democracia y estado de derecho, aunque no son ninguna de las dos cosas y constituyen meros dispositivos criminales de control, despojo y dominaci\u00f3n. No se trata de elegir otros funcionarios a cargo de los dispositivos o tomarlos en nuestras manos, sino de reconstruir todo. Confiemos en que, como dijo alguna vez John Berger, en el solo hecho de decirlo radica la esperanza.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][et_pb_column type=&#8221;1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=&#8221;Image&#8221; src=&#8221;http:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/FOTOGustavoEsteva.jpg&#8221; show_in_lightbox=&#8221;off&#8221; url_new_window=&#8221;off&#8221; use_overlay=&#8221;off&#8221; animation=&#8221;right&#8221; sticky=&#8221;off&#8221; align=&#8221;left&#8221; force_fullwidth=&#8221;off&#8221; always_center_on_mobile=&#8221;on&#8221; use_border_color=&#8221;off&#8221; border_color=&#8221;#ffffff&#8221; border_style=&#8221;solid&#8221;] [\/et_pb_image][et_pb_testimonial admin_label=&#8221;Testimonial&#8221; author=&#8221;Gustavo Esteva&#8221; url_new_window=&#8221;on&#8221; quote_icon=&#8221;on&#8221; use_background_color=&#8221;off&#8221; background_color=&#8221;#f5f5f5&#8243; background_layout=&#8221;dark&#8221; text_orientation=&#8221;left&#8221; 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