{"id":213,"date":"2016-08-25T11:20:54","date_gmt":"2016-08-25T16:20:54","guid":{"rendered":"http:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/?p=213"},"modified":"2016-08-19T21:10:14","modified_gmt":"2016-08-20T02:10:14","slug":"213","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/2016\/08\/25\/213\/","title":{"rendered":"<b>Iguala, M\u00e9xico<\/b>"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section admin_label=&#8221;section&#8221; background_image=&#8221;http:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Fondo_micrositio-01.jpg&#8221; transparent_background=&#8221;on&#8221; allow_player_pause=&#8221;off&#8221; inner_shadow=&#8221;off&#8221; parallax=&#8221;on&#8221; parallax_method=&#8221;on&#8221; padding_mobile=&#8221;off&#8221; make_fullwidth=&#8221;off&#8221; use_custom_width=&#8221;off&#8221; width_unit=&#8221;on&#8221; make_equal=&#8221;off&#8221; use_custom_gutter=&#8221;off&#8221; background_color=&#8221;#ffffff&#8221;][et_pb_row admin_label=&#8221;Row&#8221;][et_pb_column type=&#8221;2_3&#8243;][et_pb_text admin_label=&#8221;Text&#8221; background_layout=&#8221;dark&#8221; text_orientation=&#8221;left&#8221; use_border_color=&#8221;off&#8221; border_color=&#8221;#ffffff&#8221; border_style=&#8221;solid&#8221; background_color=&#8221;rgba(0,0,0,0.4)&#8221; custom_padding=&#8221;20px|20px|20px|20px&#8221; text_font_size=&#8221;16&#8243; header_font=&#8221;|on|||&#8221; header_font_size=&#8221;40px&#8221;]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>Iguala, M\u00e9xico<\/strong><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los asesinatos y las desapariciones forzadas cometidos en Iguala hace un a\u00f1o se han convertido en una marca infamante es porque no representan una anomal\u00eda o una excepci\u00f3n, sino una met\u00e1fora o un resumen de nuestro M\u00e9xico. Del M\u00e9xico que hemos construido en los \u00faltimos quince a\u00f1os. Del M\u00e9xico violento, injusto e inequitativo que habremos de heredar a las generaciones futuras. No nos redime citar los incontables vicios del r\u00e9gimen autoritario previo a la alternancia. En el 2000, tuvimos la oportunidad de suprimirlos o enmendarlos, pero nos conformamos con un cambio cosm\u00e9tico: la redistribuci\u00f3n del poder y la riqueza entre los nuevos partidos y las nuevas \u00e9lites -sin tomar en cuenta al resto del pa\u00eds-, y la coartada de que el mero recuento de los votos basta para asentar una democracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala nos recuerdan, en primer t\u00e9rmino, que no s\u00f3lo hay dos M\u00e9xicos -la delgada capa de la aristocracia y la mitad de la poblaci\u00f3n en la pobreza-, sino un M\u00e9xico siempre m\u00e1s abajo, sumido en el natural resentimiento ante la falta de oportunidades. Un M\u00e9xico que nunca redimimos ni consideramos nuestro igual: el de esas familias campesinas condenadas a sufrir la explotaci\u00f3n o la manipulaci\u00f3n de caciques sucesivos y el acoso de la polic\u00eda o las fuerzas armadas. El M\u00e9xico de esos j\u00f3venes normalistas de Ayotzinapa que, como los ind\u00edgenas en 1994, nos recuerdan en qu\u00e9 medida la discriminaci\u00f3n y la desigualdad contin\u00faan asentadas entre nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala encarnan, asimismo, el desastre de nuestra fallida guerra contra el narco. Pocas pol\u00edticas p\u00fablicas han causado tanto da\u00f1o a una naci\u00f3n, no s\u00f3lo por establecer una burda frontera entre dos campos contrarios, nosotros y ellos, los buenos y los malos, sino por plegarnos a la estrategia de un comandante que ni siquiera se encuentra en nuestro territorio -Estados Unidos, con su perversa prohibici\u00f3n de las drogas-, cuyo \u00fanico resultado ha sido esta violencia sorda con un n\u00famero de v\u00edctimas propio de una guerra civil. Nuestro estado de excepci\u00f3n permanente impuls\u00f3 el fin de cualquier orden institucional: enviar al ej\u00e9rcito a luchar contra el narco signific\u00f3 involucrarlo en incontables abusos y violaciones de derechos humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala muestran la hondura de una corrupci\u00f3n que todo lo carcome y todo lo devora. La de unos partidos pol\u00edticos dispuestos a ganar -y a enriquecerse- a toda costa, incluyendo a una izquierda que se vendi\u00f3 a un gobernador proveniente del PRI m\u00e1s rancio y, en Iguala, a una familia de criminales. Una corrupci\u00f3n que, sumada a las cantidades millonarias del tr\u00e1fico de drogas, permiti\u00f3 que los cuerpos polic\u00edacos de dos municipios, Iguala y Cocula, se pusiesen al servicio de los criminales. En pocas palabras: all\u00ed, el narco y las instituciones se convirtieron en lo mismo. En Iguala y Cocula, como en muchas otras partes, se cre\u00f3 un aut\u00e9ntico narcoestado en miniatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, por supuesto, los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala, o m\u00e1s bien las investigaciones de los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala, exhiben la inexistencia de un aparato de justicia confiable y eficaz. El c\u00famulo de fallas y contradicciones, sumadas a la tortura sistem\u00e1tica que caracteriza a nuestro sistema indagatorio, hace casi imposible acercarse a la verdad. Pese a las detenciones, los testimonios y las reconstrucciones de expertos y peritos, quedan infinitas dudas sobre lo ocurrido esa noche -y nada sabemos, en realidad, sobre las razones de la barbarie-, pero lo que se ha confirmado basta: la polic\u00eda asesin\u00f3 y desapareci\u00f3 a un amplio grupo de ciudadanos desarmados ante la complicidad o la indiferencia de las autoridades que deb\u00edan protegerlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo peor, sin embargo, es que los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala no muestran un sistema corrupto y torpe, sino uno que funciona a la perfecci\u00f3n, si se entiende que su \u00fanico fin consiste en asegurar la impunidad de los poderosos, sean \u00e9stos pol\u00edticos, empresarios o criminales (o todo a la vez). Si en el 2000 no conseguimos transformar al pa\u00eds fue en buena medida porque quienes se benefician de \u00e9l hicieron hasta lo imposible por impedirlo. Los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala son la consecuencia extrema de nuestro fracaso democr\u00e1tico. El 26 de septiembre no deber\u00eda ser s\u00f3lo un d\u00eda de luto, sino un d\u00eda de verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][et_pb_column type=&#8221;1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=&#8221;Image&#8221; src=&#8221;http:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/FOTOJorgeVolpi.jpg&#8221; show_in_lightbox=&#8221;off&#8221; url_new_window=&#8221;off&#8221; use_overlay=&#8221;off&#8221; animation=&#8221;right&#8221; sticky=&#8221;off&#8221; align=&#8221;left&#8221; force_fullwidth=&#8221;off&#8221; always_center_on_mobile=&#8221;on&#8221; use_border_color=&#8221;off&#8221; border_color=&#8221;#ffffff&#8221; border_style=&#8221;solid&#8221;] [\/et_pb_image][et_pb_testimonial admin_label=&#8221;Testimonial&#8221; author=&#8221;Jorge Volpi&#8221; url_new_window=&#8221;on&#8221; quote_icon=&#8221;on&#8221; use_background_color=&#8221;off&#8221; background_color=&#8221;#f5f5f5&#8243; background_layout=&#8221;dark&#8221; text_orientation=&#8221;left&#8221; use_border_color=&#8221;off&#8221; border_color=&#8221;#ffffff&#8221; border_style=&#8221;solid&#8221; body_font=&#8221;Times New Roman||on||&#8221;]<\/p>\n<h3>Los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala son la consecuencia extrema de nuestro fracaso democr\u00e1tico.<\/h3>\n<p>[\/et_pb_testimonial][et_pb_blurb admin_label=&#8221;Blurb&#8221; title=&#8221;Publicado originalmente el 26 de septiembre de 2015 en&#8221; url=&#8221;http:\/\/www.reforma.com\/aplicacioneslibre\/preacceso\/articulo\/default.aspx?id=72277&amp;_ec_=1&amp;urlredirect=http:\/\/www.reforma.com\/aplicaciones\/editoriales\/editorial.aspx?id=72277&amp;_ec_=1&#8243; url_new_window=&#8221;on&#8221; use_icon=&#8221;off&#8221; icon_color=&#8221;#7EBEC5&#8243; use_circle=&#8221;off&#8221; circle_color=&#8221;#7EBEC5&#8243; use_circle_border=&#8221;off&#8221; circle_border_color=&#8221;#7EBEC5&#8243; icon_placement=&#8221;top&#8221; animation=&#8221;top&#8221; background_layout=&#8221;dark&#8221; text_orientation=&#8221;center&#8221; use_icon_font_size=&#8221;off&#8221; header_text_color=&#8221;#ffffff&#8221; use_border_color=&#8221;off&#8221; border_color=&#8221;#ffffff&#8221; border_style=&#8221;solid&#8221; custom_padding=&#8221;0px|0px|0px|0px&#8221; header_font=&#8221;|on|||&#8221;] [\/et_pb_blurb][et_pb_blurb admin_label=&#8221;Blurb&#8221; url=&#8221;http:\/\/www.reforma.com\/aplicacioneslibre\/preacceso\/articulo\/default.aspx?id=72277&amp;_ec_=1&amp;urlredirect=http:\/\/www.reforma.com\/aplicaciones\/editoriales\/editorial.aspx?id=72277&amp;_ec_=1&#8243; url_new_window=&#8221;on&#8221; use_icon=&#8221;off&#8221; font_icon=&#8221;%%209%%&#8221; icon_color=&#8221;#7EBEC5&#8243; use_circle=&#8221;off&#8221; circle_color=&#8221;#7EBEC5&#8243; use_circle_border=&#8221;off&#8221; circle_border_color=&#8221;#7EBEC5&#8243; image=&#8221;http:\/\/centroprodh.org.mx\/ayot2inapa\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Logo_Reforma.png&#8221; icon_placement=&#8221;top&#8221; animation=&#8221;bottom&#8221; background_layout=&#8221;dark&#8221; text_orientation=&#8221;right&#8221; use_icon_font_size=&#8221;off&#8221; use_border_color=&#8221;off&#8221; border_color=&#8221;#ffffff&#8221; border_style=&#8221;solid&#8221;] [\/et_pb_blurb][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los asesinatos y las desapariciones forzadas de Iguala son la consecuencia extrema de nuestro fracaso democr\u00e1tico. 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