Ayotzinapa

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El tiempo de Ayotzinapa

Autor // comunicacion

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AUTOR: Carlos Martín Beristain
FUENTE: Proceso 
FECHA: 15 de enero de 2017

Esta mañana convocamos a otros chavos, ahora que ya tenemos un mapa de autobuses y de apodos, para completar los agujeros. Cuando empiezas una investigación así, al principio vas trazando el lienzo. Encuadres. Lugares. Colores de fondo. Grandes formas.

Trazos a confirmar. El cuadro tiene un cierto latido. Y toca, en verdad, dibujar si quieres entender. Yo voy con mis mapas de aquí para allá, como si fueran un jeroglífico egipcio. Cada uno lo toma de un lado y lo mira, lo gira y asiente o matiza. Hay gente que tiene memoria fotográfica. Esas neuronas son mejor que una réflex. Hemos convocado a uno del escenario de los tres autobuses; a otro que estuvo en el primero de los autobuses que llegó a la ciudad, donde se quedaron encerrados y llamaron a los otros dos que estaban fuera de Iguala para que vinieran a rescatarlos; a uno que iba en el quinto autobús del que no se habla. Tenemos ya el boceto, pero este mural necesita de todas las manos.

La tarde del sábado pasa en la sede del Prodh, el grupo de derechos humanos que lleva el caso de los estudiantes de Ayotzinapa. Para tomar testimonios se necesita un espacio de confianza.

Como en Guatemala, cuando discutíamos cuál era el lugar para atender a las mujeres víctimas de violación sexual y una antropóloga indígena nos dijo: el temazcal. Ese lugar del cuerpoalma.

Nadie sabe de lo que allí se habla y ahí se cura. Nuestro temazcal esta tarde está aquí. Volvemos a los detalles de la noche. Ese camino de vuelta es también difícil porque no es sólo una historia.

-Hablar de estas cosas duele, no hemos tenido oportunidades de hablar de todo esto así profundo.

Los jóvenes lo guardan de varias maneras hacia dentro, a veces es su protección; otras, la historia se cuenta en pocas palabras, mientras nosotros queremos el relato pormenorizado para volver allá con ellos. Me acuerdo de lyte Mugreyfa, amigo y terapeuta ruandés en Bélgica, donde trabajaba con sobrevivientes de las masacres de 1994 de su país.

-Cuando tomamos un testimonio, toca volver con los sobrevivientes al lugar del horror. Nosotros no somos víctimas, pero tenemos que estar dispuestos a formar parte de ese camino.

Pasamos horas repasando la historia, hasta que la noche se echa encima. A las nueve, salimos Alejandro y yo de la oficina.

Antes dejamos todo preparado para mañana.

-A las seis de la mañana nos vemos aquí. Tienen cama y cena. Vamos a ir a Iguala para hacer una inspección en los lugares de los hechos.

Los chavos están nerviosos. Dicen que nadie les dijo que tenían que quedarse esta noche para salir mañana con nosotros.

Llamo al secretario del comité estudiantil para que hable con ellos. Maganda les cuenta el plan. Por fin todo bien. Paseamos con Alejandro entre las pocas calles que nos separan del hotel.

En ese recorrido comentamos los detalles y nos convocamos para mañana.

A las 6:00 estamos en la puerta. Los estudiantes se quedaron a dormir.

-José Luis les preparó las habitaciones -pero parece que las sábanas se les pegaron al sueño. Nadie abre la puerta, a pesar de que la insistencia se convierte ya en urgencia. Santiago, el otro abogado, es nuestra salvación cuando responde al teléfono. Ya viene con Juan, que se quedó ayer tarde, pero no sabe qué pasó con ellos.

Buscamos por todas partes, pero no están. Las posibilidades andan aquí cerca, el sindicato que a veces los acoge. Gestiones y llamadas no sirven para nada. Desayunamos mientras hacemos tiempo y llamamos a otros lugares posibles. Por fin llegan las 10 y nos aventamos hacia Iguala sin saber. Lo haremos solos si no aparecen, ahora que ya nos tranquilizamos de que no les ha pasado nada.

-Están en la escuela -nos llama Vidulfo, por fin. Anoche se regresaron.

Creo que ese si era su temazcal. En realidad tenían miedo de volver a Iguala y, en medio de ese cuarto oscuro, decidieron regresar. No son sólo testigos, también son víctimas, y la inspección de las calles supone volver al escenario de la pesadilla.

Para algunos de ellos será la primera vez desde aquella noche de terror.

 

Manipulando sentimientos

-Don Carlos. Necesitamos verlos. Es urgente.

Las familias tienen su comité de búsqueda. Epifanio es parte de él. Establecimos algunas claves y un método de trabajo. Desde la primera visita en que llegaron impacientes, con rumores a la carrera, hemos pasado a una dinámica más pausada. El relato de las veces en que les ha llegado información sobre el destino de los hijos daría para un libro tamaño biblia. Las informaciones siempre son una mezcla de rumores escuchados que alguien transmite como si fuera testigo, informaciones de cosas que apenas se tocan con la punta de los dedos y que hay que investigar, informaciones de quienes quieren ayudar y a veces empeoran todo, e informaciones de quienes quieren marear e incluso amenazar. El tiempo que ha pasado es el peor de los enemigos. Tiempo que pasa es verdad que se aleja, dice Ángela; uno al que se le ha dejado crecer.

En medio de la urgencia, lo que se necesita es tener respuestas. Es imposible tener paciencia con el cronómetro en marcha. Y para las familias de los desaparecidos ése es un tiempo que arde.

La primera vez llegaron muy nerviosos; apenas habían pasado unos días desde que estábamos en el país. Un grupo de familias fue convocado a una reunión. Vino una mujer que se presentó como abogada y que se jactaba de tener contactos muy altos en Gobernación; de hecho, usaba una de esas camionetas como las del Gobierno, dicen los padres. Y vino con otras dos personas conocidas y siempre sospechosas. Tanto, que sus nombres sólo se dicen al oído. Los conocen.

-Nos han dicho que saben dónde están, que un grupo fue llevado hacia el mar y otro a la montaña. Y nos convocaron a una reunión con otros más. Yo no quería ir solo como la primera vez que quedamos en un café en Tixtla.

La segunda vez llegaron varios vehículos, y la comisión de padres fue llevada a un hangar en el aeropuerto de Acapulco. A ese sitio no entra cualquiera. Los familiares lo conocen porque fue el escenario de dos reuniones con las altas autoridades del Estado hace meses. Esta vez los acompañantes son otros, pero el lugar es el mismo. Hay que pasar dos controles para llegar. Cuando empieza la reunión, los papás esperan las noticias, ávidos de esperanza. Pero las cosas van luego luego.

-Ahora tenemos que presentarles unos papeles para firmar, para que tengan apoyo económico para la búsqueda. Ustedes tienen derecho a la reparación.

Los padres se rebelan, no quieren firmar nada. Uno tal vez se quede y firme. No se sabe, porque todos salieron de ahí corriendo. Las maneras de generar división a veces parecen una decisión de los divididos. Cuenta que te cuenta, escribimos lo increíble en un cuaderno que se va llenando en estos días de historias y detalles. Hay que escribir para no olvidar, y recordar para darte cuenta de que es verdad. Tenemos el nombre de la señora y de los otros señores.

Investigaremos. 

En nuestra siguiente reunión con el Gobierno llevamos el oficio 002-SEGOB/2015. En él se hace una denuncia de los hechos para que las autoridades investiguen quienes son, asi como todas las otras irregularidades y amenazas que conllevan. En el anexo se incluyen los papeles que los papás pudieron rescatar. Como ya saben que "papelito habla", las indicaciones son siempre no perder de vista si hay documentos. Tiene membrete a color de la Segob y el texto es una copia de un intento de programa de reparación hecho por el gobierno de Guerrero en los primeros momentos tras los hechos. Eso es lo que logramos descubrir buscando textos en archivos y páginas web.

-Entonces, o es algo oficial, o alguien quiere usurpar la identidad del Estado -le decimos al gobierno.

La respuesta es que no se sabe y que se investigará. El futuro es a veces un tipo del que no puedes fiarte. Este intento de manipulación es también una amenaza. El impacto que tuvo en los familiares fue tremendo. Un año después no tuvo respuesta.

 


Borrando huellas en el Palacio de Justicia

Ángela y Pancho vuelven al Palacio de Justicia de Iguala. No nos damos por vencidos con la respuesta que dice que no hay ningún video. Si hay cámaras, debería de haber grabaciones. Aunque en este caso hay tantas cosas insólitas. Cuando los despropósitos se acumulan, parece que alguien los fabrica. Desde luego no funciona la explicación de que se dan por generación espontánea.

También es una explicación cuando no hay otra. Como los virus, cuando a los médicos se les pregunta por qué se enfermó alguien que no sabemos de qué.

En las conversaciones de la adolescencia había una cosa que llamábamos el colmo de los colmos. Era un juego para ver quién inventaba una contradicción mayor. El colmo es algo que supera la imaginación. Cuando todavía hay más, alcanza esa categoría.

Aún tenemos que saberlo. En la entrada del Palacio de Justicia preguntan por el informático que controla las cámaras. Es un ingeniero afable que responde a las preguntas con interés. Sí, él llegó al día siguiente porque se enteró de lo que había sucedido, y vio las grabaciones. Se veían policías y jóvenes, pero no especificó más.

-Hice una copia para el tribunal, por si servía para algo.

La copia pasó de mano en mano y llegó hasta la presidenta del tribunal. Después de varios intentos, Pancho y Ángela se entrevistan con la magistrada. Sí, ella lo vio, pero no era gran cosa. Y como no le dio importancia, mandó regrabar, no tenía interés. El informático antes, por si acaso, había hecho una copia de seguridad. No hace falta recordar dónde estamos, ni que es la presidenta de un tribunal. Ante la insistencia de los colegas, la persistencia de la respuesta.

-¿Te das cuenta? -dice Angela al llegar, indignada- Es una destrucción de pruebas. Como fiscal o magistrado no puedes hacer eso.

No hace falta ser jurista para tener sentido común. Hacemos una denuncia ante la PGR para que investigue. El anuncio dice que se ponen manos a la obra. Un par de semanas después podemos leer las declaraciones. La magistrada vuelve al refrán, donde dije digo, digo Diego. Bajo juramento, señala que no vio nada en el video y que ella no dijo eso que nosotros le atribuimos. Debió ser un malentendido. También leemos la del ingeniero informático. Por si acaso, hizo una copia en una USB, no vaya a ser que sí fuera importante.

Pero la previsión sólo llegó a mitad de camino. La copió, pero la USB estaba dañada. No miró si se había grabado bien y desgraciadamente no se pudo recuperar. O

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El tiempo de Ayotzinapa

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AUTOR: Carlos Martín Beristain 
FUENTE: La Jornada 
FECHA: 15 de enero de 2017


La noche del 26 de septiembre de 2014 desaparecieron 43 estudiantes y asesinaron a seis personas en Guerrero. El libro El tiempo de Ayotzinapa se adentra en los hechos históricos que marcan la vida de un pueblo y dejan una herida abierta, escrito por Carlos Martín Beristain, uno de los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independiente designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, grupo que comenzó una investigación sobre el caso el 2 de marzo de 2015.

"Una historia desde el corazón de lo vivido, parte de una experiencia y de una reflexión sobre lo que supone meter las manos en el dolor de las víctimas y el trabajo en un país como México para contribuir de forma efectiva a la resolución del caso."

La Jornada comparte con sus lectores fragmentos del testimonio realizado por el médico y sicólogo, quien describe en las páginas los avances de la investigación y los numerosos obstáculos que aparecieron en el campo.

El libro, publicado por Ediciones Akal, se presentará el martes 17 a las 17 horas en el Museo Memoria y Tolerancia (avenida Juárez 8, Centro), con la participación de Juan Villoro, Denise Dresser, Luis Hernández Navarro y el autor.

Diez lugares donde se dan ataques con armas de fuego o violencia. Dos autobuses: uno a la salida de la ciudad, otro de la caravana de tres que no pudieron hacerlo, de donde hay 43 detenidos desaparecidos. Un herido grave en estado vegetativo y dos heridos graves, en el brazo y la mano, en la ratonera en que se convirtió la calle Juan N. Álvarez. Dos estudiantes más muertos en el mismo lugar unas horas después, cuando estaban dando una conferencia de prensa, y varios heridos graves entre quienes fueron a ayudarles. Otros tres muertos en las afueras de la ciudad en el ataque al autobús del equipo de futbol de Los Avispones, y varios heridos graves del equipo. Dos bloqueos en la carretera esa noche hasta bien entrada la madrugada, y hasta una distancia de 80 kilómetros, en Mezcala, camino a Chilpo. Un normalista asesinado en medio de brutales torturas y el rostro arrancado. Sin embargo, cuando vamos preguntando por los procesos, en lugar de que se investigue como un todo, porque son hechos que se dieron juntos o conexos, el caso parece un muñeco desmembrado.

Los asesinatos son delitos del llamado fuero común. O sea, que se juzgan en Guerrero. Los desaparecidos fueron atraídos al fuero federal, así que se juzgan donde la PGR quiera, en cualquier parte del país. No sabemos por qué, pero somos informados de que quiso que fuera lo más lejos posible, al norte del país. Ese lugar se llama Tamaulipas, un lugar que desde hace años el Departamento de Estado de Estados Unidos mete en la lista de lugares peligrosos, aconsejando a los ciudadanos estadunidenses que no viajen allí porque está controlado por los sanguinarios Zetas. Los detenidos están en cárceles en otros cuatro estados, la mayoría en Nayarit. O sea, del Atlántico de Tamaulipas, donde se juzga, al Pacífico de Nayarit, que es conocido por sus playas y por esta macrocárcel de máxima seguridad. Ahí los acusados que entrevistamos sólo han podido ver a sus defensores a través de Skype. Hay varios juzgados para investigar estos hechos, pero por el camino se pierden algunos delitos que no se investigan, como la tortura a Julio César, las lesiones de los heridos, los ataques contra la vida de los sobrevivientes, la obstrucción a la justicia.

Ángela, como buena fiscal, siempre tiene un concepto jurídico para el sentido común que parece aquí roto en pedazos. La teoría de la mismidad dice que lo que nació junto no debe separarse, y esta historia sólo puede comprenderse si contemplamos el conjunto de los hechos. El nivel de la acción permite ver la fuerza, coordinación y mando que se requieren para un operativo así, que duró al menos cinco horas. La mismidad también enseña que hay muchas responsabilidades.

***

-El que suelte la lengua, se pierde.

Así habla Margarito del miedo. Él, que es papá de uno de los normalistas, fue también desaparecido durante mes y medio, en los años 80, cuando había sido reclutado para un trabajo en Chihuahua, en la finca El Búfalo, y aquello resultó una encerrona de narcoterratenientes donde trabajó de esclavo.

El miedo es un habitante omnipresente en Iguala y las ciudades cercanas que esconden los secretos de este caso. Un testigo señala cómo su primo estaba en el 27 Batallón esa noche, y ya se sabía que había desmadre con los estudiantes de Ayotzinapa en el tiempo en que los ataques estaban sucediendo. Un detenido dice el nombre de quien estuvo en su tortura, un cargo importante en la estructura de la PGR. Un policía quiere hablar, pero, cuando llegamos, la ola de las ganas pasó y se retiró al silencio. Hubo quienes vieron que el día 27 en el basurero de Cocula no había nada raro, no había ningún signo de fuego como se contó en la historia oficial. Nos dieron su testimonio, pero están en peligro. Cuando investigas un caso, hay ciertos mandamientos. El primero es que la persona no sea de nuevo victimizada por hablar. El segundo, que, si no puedes ayudar, al menos no hagas daño. Por eso parte de la información, especialmente sobre testigos, tiene que manejarse reservada.

El miedo habita también las cárceles. Cuando hablamos con algunos inculpados, el miedo por su familia viene de las amenazas que ya han sufrido, y nos cuentan cómo un miembro de la Seido se ha presentado en la prisión a hablar con ellos y a ofrecerles condenas cortas y protección a la familia si admiten los hechos que ya firmaron en sus declaraciones. Te lo puedes creer o no. Habría que revisar las listas y las grabaciones de las entradas en prisión.

El miedo vive con aquel testigo que fue a preguntar a la comandancia por los jóvenes detenidos; con esos heridos que viven con las secuelas de los disparos en su cuerpo y no han querido ni siquiera que les reconozcan como víctimas, para tratar de pasar desapercibidos. El miedo hace que se cambien declaraciones de testigos sin que nadie les pregunte por qué lo hacen. Uno de los conductores de los buses donde hay desaparecidos había ya declarado que había sido detenido y llevado a una casa de dos pisos de color blanco con un portón negro, delante de un hombre fornido que les dijo a los policías:

-¿Quién es éste?

-Es el chofer de uno de los buses.

-Ya sabes lo que tienes que hacer con él.

Después, antes de irse, volvió hacia atrás y les dijo:

-Suéltenlo.

Al leer aquellas palabras de su declaración, nos quedamos con la boca abierta, no sólo por lo que se revelaba, sino por lo que no se le preguntaba. Nadie exploró esos datos, ni se inquietó por lo que suponían. En realidad, a aquel chofer, testigo en primera fila de la noche de Iguala, nadie lo había entrevistado antes. Vamos más atrás.

Cuando empezamos a ver las declaraciones incluidas en el expediente, no encontramos las de los dos choferes de los dos buses en que los jóvenes fueron desaparecidos. Busca que te busca, en ese mar de cosas dispersas y sin algo que se parezca a un orden lógico, no hay forma de encontrar algo si no sabes la fecha. Al lado de un peritaje de voz, tienes la declaración de un testigo y después un estudio de plantas y tres declaraciones de inculpados, y así sucesivamente. Cuando al cabo de unas semanas pedimos un índice del expediente, nos llega uno bien preciso que tiene mil páginas. Cierro todos estos paréntesis. Estábamos en que no encontrábamos las declaraciones. Entonces era el 3 de abril, un mes después de nuestra llegada. Le preguntamos al fiscal del caso, que nos dice que va a mirar y que en unos días nos responde.

Una semana después nos llama, ya tiene las declaraciones para nosotros. Como eran testigos muy importantes, vamos corriendo a recogerlas. Cuando tengo documentos clave, necesito estar con todo entre las manos y en silencio en la cabeza; ese silencio intrasíquico que tan importante es para escuchar a las víctimas y poder entender su historia y sus relatos indirectos, o los matices de sus silencios, o los hechos reiterados que vuelven una y otra vez en su relato, como aquellas cosas que le chocaron o que no entiende. Así que leo en este jardín, aislado de esta ciudad de cemento. Uno de los choferes fue detenido y golpeado por la policía municipal de Iguala en el escenario de la calle Juan N. Álvarez, mientras los jóvenes de ese autobús 1568 eran golpeados y llevados en patrullas detenidos. Relata en su declaración cómo lo llevan a la comandancia de la policía municipal, que llaman barandilla. Y, al llegar a la puerta, se identifica como chofer del autobús y le ordenan irse. Caminando entre las calles, regresa a la central de buses para hablar con los responsables de la empresa.

Las historias criminales se dividen en escenas. Lugares donde pasó una parte y donde todo debe ser protegido. Hemos aprendido eso de las películas. A la otra escena, la del Palacio de Justicia, llegó el bus Estrella de Oro 1531 que fue detenido por dos patrullas de policía municipal porque el resto estaban ocupadas en la escena de Juan N. Álvarez. Después llegaron otras. Para detener este bus no hicieron falta disparos. Una vez detenido, los policías empezaron a arrancar ramas y a golpear vidrios, a romper el espejo y los faros, a destrozarlo. Te imaginas a los jóvenes dentro, llamando a sus familias o a sus amigos de los otros buses. Además de imaginarlo, también buscamos las pruebas en el análisis de los registros de telefonía. Como los chavos no siguen las órdenes y no se bajan del autobús, los policías usan gases lacrimógenos. Abro paréntesis. Cuando después de enterarnos de esto preguntamos, también sabemos que la policía municipal no tiene dotación de gases lacrimógenos. Cierro paréntesis.

La declaración de este chofer tiene otros detalles clave, como que, cuando se dan cuenta de que no pueden con todos los chavos, uno de los policías dice:

-Ahora vienen los de Huitzuco.

O sea, del municipio vecino, al que se accede desde un poco más adelante, cerca del cruce donde los normalistas habían estado boteando esa tarde, antes de que todo empezara. En esa declaración tampoco ves preguntas sobre si llegan o no los policías, o sobre más detalles del tal señor que decidía sobre la vida. La historia es insólita, porque abre interrogantes de la participación de otras fuerzas y la necesidad de investigar quién es ese jefe que dirigía. El chofer del bus dice que a él lo detiene la policía estatal. Cuando la fiscal le pregunta incómoda por qué está tan seguro, el testigo dice: "Porque el vehículo decía Fuerza Estatal". Pero lo más increíble no está en el contenido de esta declaración, sino en la fecha: 8 de abril de 2015. Abro paréntesis. O sea, cinco días después de que las pedimos y cinco meses después de los hechos, nadie había tomado declaración a los dos testigos más importantes de la desaparición de los normalistas. Cierro paréntesis.

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Ene
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Ayotzinapa eje de movimientos sociales, dice la ANP

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AUTOR: Sergio Ocampo
FUENTE: La Jornada 
FECHA: 15 de enero de 2017

Chilpancingo, Gro. Unos 300 delegados de 50 organizaciones aglutinadas en la Asamblea Nacional Popular (ANP) acordaron ayer articular los movimientos sociales sobre dos ejes centrales: la demanda de presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y el rechazo a los incrementos de las gasolinas.

Vidulfo Rosales Sierra, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, explicó que los asistentes discutieron y analizaron cómo enfrentar "unidos y organizados la embestida gubernamental contra el pueblo", la cual ha provocado descontento y aumentos en productos de la canasta básica.

Y cómo engarzarla con la lucha por la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala en septiembre de 2014.

Por lo que este domingo en la Ciudad de México, precisó, se llevará a cabo un primer proceso de articulación que permita organizar los movimientos sociales del campo con los de la ciudad, "será la primera actividad para definir los trabajos de coordinación y que ya no haya luchas aisladas", expresó.

Adelantó que la primera acción acordada en la ANP iniciará este 15 de enero y concluirá el próximo 26 con la realización de la quinta Convención Nacional Popular, a efectuarse en la capital del país

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Ene
15

Acusa experto tortura a "Gil"

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AUTOR: César Martínez 
FUENTE: Reforma 
FECHA: 15 de enero de 2017


Los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) recibieron de la entonces Procuradora Arely Gómez una declaración de Gildardo López Astudillo, alias "El Gil" y vinculado con la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, diferente a la que él mismo dio a abogados en una plática informal.

Este episodio es relatado por Carlos Beristain en su libro "El tiempo de Ayotzianapa" y en un adelanto proporcionado a REFORMA destaca que el presunto criminal tenía signos de tortura.

Beristain indica en un capítulo del libro que López Astudillo, señalado como miembro de Guerreros Unidos y quien dio la orden de desaparecer a los estudiantes, declaró primero ante el fiscal y después habló informalmente con un abogado de los familiares de los estudiantes, plática que presenciaron atrás de un espejo dos de los padres y un miembro del GIEI.

"El abogado le preguntó si lo habían torturado, agachó la cabeza, asintió y se mostró dispuesto a colaborar si se le ofrecían condiciones. Pero no se reconocía como miembro de Guerreros Unidos y señaló no saber nada de los chavos", se lee en una parte del libro titulada "El Gil".

Dos semanas después sostuvieron una reunión con la Procuradora, quien les dio detalles de la detención de López Astudillo que no coincidían con lo que ellos sabían.

"Entre sus manos (la Procuradora) tiene su declaración, que gentilmente nos ofrece. La leemos cruzando líneas y párrafos para darnos cuenta de que es otra. Está dada el mismo día de la primera, pero pocas horas después, en concreto ocho", indica en el libro.

En esa declaración "El Gil" afirma algo que ningún detenido había mencionado y sólo se le había escuchado a Tomás Zerón: que los jóvenes fueron separados en dos grupos, a unos los llevaron al basurero de Cocula y a otros "los hicieron agua" por el rancho Tijeritas, aunque no explica qué significa eso.

Beristain, médico español que participó en comisiones de la verdad de Perú y Ecuador, se muestra sorprendido de que "El Gil" asegurara también, sin ningún motivo, que no se trafica heroína usando autobuses, la cual es la principal teoría del GIEI para explicar el ataque del 26 de septiembre de 2014.

Revela que la pareja de "El Gil" también fue detenida por unas horas y que recibieron detalles de cómo fue torturado el presunto criminal, además de que el informe médico de la propia PGR indica que llegó a la SEIDO con un tímpano roto y la otra oreja enrojecida.

"Esta lesión es típica de una tortura a la que los torturadores le pusieron 'el teléfono', que consiste en dar golpes fuertes en los oídos con las palmas de las manos abiertas", señala el libro que presentará el martes.

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Ene
11

Asesinato de Ricardo Martínez, elemento clave de Ayotzinapa, y otras muertes dudosas

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Impacto

AUTOR: Sin autor 
FUENTE: Impacto El Diario
FECHA: 11 de enero de 2017


Con el asesinato de Ricardo Martínez Chávez ex procurador de Guerrero, el caso Ayotzinapa en manos del Procurador Raúl Cervantes, pierde uno de los elementos que mantienen en prisión a policías de Iguala, acusados de participar en la desaparición de los 43 normalistas.

En octubre del 2016, Martínez Chávez fue nombrado coordinador de la Procuraduría de Tamaulipas en Nuevo Laredo, pero la noche del cuatro de enero fue abatido en la ciudad fronteriza por un comando civil junto con tres agentes.

La trama se complica, horas después del asesinato de Martínez Chávez, fallecieron en un 'accidente carretero' en la autopista Monterrey - Nuevo Laredo, Sergio Licona Gómez, coordinador estatal de la Policía Federal en Tamaulipas de Manelich Castilla, junto con el delegado del CISEN Marco Francisco Meza y dos funcionarios más.

Los funcionarios fueron convocados a una reunión urgente para investigar la muerte del coordinador de la PGJT pero no llegaron. Como antecedente, Ricardo Martínez fue Fiscal de Secuestros de la Unidad Especializada para la Delincuencia Organizada en la PGR de Rafael Macedo de la Concha, en el secuestro de la actriz Laura Zapata y su hermana Ernestina Sodi.