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Submarino político / 'Perdón, Teresa, Alberta y Jacinta'
Miércoles,
22
Febrero
2017

Autor // comunicacion

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AUTOR: Leo Agusto 
FUENTE: El Gráfico 
FECHA: 22 de febrero de 2017


Ayer, la procuraduría General de la República, nueve meses después de recibir el ordenamiento por parte del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, ofreció una disculpa a Teresa González, Jacinta Francisco Marcial y Alberta Alcántara, tres mujeres indígenas de Querétaro que fueron acusadas y encarceladas en 2006 de secuestrar, Leyó usted bien, a seis policías de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), ese remedo del FBI emprendido por los gobiernos panistas, que fue inspirado en las series policiacas de televisión de la época, pero experto en capturar ''chivos expiatorios''.

Ninguna de las tres mujeres recibieron un juicio justo y tampoco hubo intérprete que les acompañara durante el juicio. Fueron sentenciadas a 21 años de prisión y obligadas a pagar una multa de 90 mil pesos. Así iniciaba Felipe Calderón su guerra contra el crimen organizado.

Entre 2009 y 2010, luego de que el Centro de Derechos Humanos Agustín Pro asumiera su defensa legal, la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó la sentencia y declaró ¡nocentes a las peligrosas secuestradoras. La PGR impugnó cuatro veces la reparación del daño y la disculpa pública, a pesar de que eL hecho no ocurrió durante el actual sexenio.

Como este caso, existen al menos otros 200 donde los agraviados piden legalmente a la PGR algo más que un "usted disculpe", exigen que se les reconozca la inocencia y se les repare daño integralmente. La deuda histórica que tiene la sociedad mexicana con la población indígena es mayor al acto protocolario celebrado el día de ayer en el Museo Nacional de Antropología e Historia, pero sin duda es un primer paso rumbo a esa reconciliación que el país necesita y espera ser abordada el día menos pensado.

Periscopio

Con maletas Listas y un pie en un vuelo de Aeroméxico a La Habana, a Felipe Calderón le negaron el ingreso a la isla de Cuba. ¿Sería la última voluntad de Fidel Castro, declarar a Calderón como ''non grato''? Sea lo que sea, el incidente resultó una extraña manera del castrismo por seguir cosechando victorias políticas, incluso después de la muerte del líder de la Revolución Cubana.

Pero, ¿qué esperaba Calderón después de haber roto el pasado 26 de noviembre de 2016 todos los protocolos diplomáticos que exige su investidura de ex mandatario con un mensaje en Twitter donde también mostró poca calidad humana ante el duelo, una falta de respeto a los deudos y a buena parte del pueblo cubano por la muerte del comandante Fidel Castro Ruz? Así el mensaje: "Cuando nací, Fidel Castro ya era dictador en Cuba. Fui Presidente de México y seguía siéndolo. Ojalá llegue pronto la libertad a los cubanos". Lo sorprendente es que después de las bravatas, Calderón esperara entrar a la isla sin ningún problema, para rendir homenaje a un disidente del régimen.
Viva la inocencia.

En el radar.

La policía si estaba armada en Nochixtlán, en los enfrentamientos de julio pasado. Esa fue la principal conclusión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el informe que Luis Raúl González Pérez presentó ante La comisión especial del caso en La Cámara de Diputados.

Otro dato alarmante es que integrantes de la Policía Federal solicitaron a la dirección del hospital regional del IMSS en la Verde Antequera, no admitir población civil herida. El informe tumba la versión oficial del gobierno y explica el silencio respecto al uso de las armas en el lamentable enfrentamiento.

Bitácora de lo absurdo.

La supuesta libreta de mano de Karime Macías, ex first lady (sic) de Veracruz, dada a conocer por la Fiscalía estatal, podría estar escrita a cuatro manos. Los peritos trabajan para determinar si es la letra de la esposa del ex gobernador y prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa. Fuentes cercanas a este espacio confían que las planas de "decretos" escritos a mano ("Sí, merezco abundancia. Sí, merezco abundancia. Sí merezco abundancia") que se encontraron en las hojas podrían no ser de la señora Macías, sino del mismísimo Javier Duarte.