Imprimir
PDF

Emigrante hondureño reclama a México por "infierno" vivido en prisión
Lunes,
10
Noviembre
2014

Autor // comunicacion

Terra Logo

MEDIO: Terra

TIPO: Periódico

FECHA: 10 de Noviembre de 2014


El emigrante hondureño Ángel Amílcar Colón, que pasó más de cinco años en una cárcel mexicana acusado de delitos que dice no haber cometido, anunció hoy que pedirá una reparación por el "infierno" que vivió en México.

"Viví un infierno, a mi me arraigaron 40 días en un cuartel militar, me trataron como prisionero de guerra, después me trasladaron a una cárcel de máxima seguridad donde completé mis cinco años, siete meses y seis días" de prisión, subrayó Colón, quien retornó a Honduras este domingo.

Para Colón, que compareció en una rueda de prensa junto a Luis Tapia y Denise González, abogados del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh), organismo que asumió su defensa, México enfrenta "una crisis de violación de derechos humanos".

El hondureño fue detenido en 2009 en la ciudad mexicana de Tijuana, fronteriza con EE.UU., cuando la policía allanó la vivienda donde un traficante de personas lo mantenía antes del cruce.

Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia porque "la tortura y el maltrato del que fue víctima tuvo un factor de discriminación racial por su origen afrodescendiente garífuna y resultó su encarcelamiento en un procesamiento injusto".

En México "me trataron como criminal y prisionero de guerra, la Policía (mexicana) me torturó", enfatizó el hondureño.

Agregó que durante los más de cinco años que estuvo en una cárcel de Tepic, en el estado de Nayarit, tuvo "problemas con las autoridades", pues lo "incomunicaron" y le "dificultaron reunir los medios de prueba necesarios para demostrar" su "inocencia".

Añadió que también fue "golpeado" por miembros del Ejército mexicano, quienes lo "semiasfixiaron" y le dieron choques eléctricos en sus "genitales" solo por "ser afrodescendiente".

publicidad

Colón señaló que en México fue catalogado como "colombiano, me trataron como pinche negro colombiano, me trataron como Pablo Escobar", y las autoridades "me preguntaban dónde estaba la droga, dónde estaban las armas".

El hondureño, anunció que ha pedido la reparación del daño y el castigo a los funcionarios implicados en su caso.

"Vamos a demandar, ya hay una investigación previa que se ha iniciado, dónde se está investigando a las personas que cometieron estos actos de tortura, se está solicitando una reparación integral y que el Estado mexicano dicte medidas de no repetición", explicó.

La reparación del daño, además del resarcimiento económico, incluye "anular la impunidad y garantizar la justicia", agregó Colón, quien denunció que en México "hay más compatriotas en cautiverio y olvidados".

Según un estudio del Centro Prodh, más de 1.200 inmigrantes centroamericanos están recluidos en prisiones mexicanas y centros federales de readaptación social, muchos de ellos "pueden ser otros Ángel Amilcar", apuntó González.

Denise González, abogada del Centro Prodh, exhortó al Gobierno hondureño a adoptar "una política de protección de las personas migrantes" que salen del país con la intención de llegar a EE.UU.

Destacó que los inmigrantes centroamericanos presos en México están "en el abandono total y señaló que los Estados de los países de Centroamérica tienen "el deber de garantizar el derecho a la asistencia consular".

Los migrantes en tránsito en México son víctimas de "secuestros, ejecuciones, desapariciones y extorsión", señaló González.

En la web del Centro Prodh se relata el viaje que Colón, como otros muchos centroamericanos, hizo camino de EE.UU.

"El 7 de enero de 2009 tuvo que salir de Honduras, dejando a su compañera y dos hijos por la necesidad económica de ayudar a su familia y pagar la atención médica de Ángel Elvir, el mayor de sus hijos, quien había sido diagnosticado con cáncer".

Después de pasar por Guatemala fue abandonado en Tabasco (México) por el coyote al que le había pagado por cruzarlo hasta Estados Unidos y viajó en la caja refrigerada de un camión durante 34 horas para llegar a la capital mexicana junto con otras 119 personas.

De allí viajó durante dos meses hasta llegar a Tijuana, donde permaneció cuatro días en la casa de otro "coyote" hasta que fue detenido en un operativo policial "acusado de delincuencia organizada, acopio de armas de uso exclusivo del Ejército y delitos contra la salud".


"Al ser detenido Ángel no tenía en su posesión armas y no existen pruebas que lo vinculen a las drogas que fueron encontradas en el lugar, según el parte informativo de la policía. En cambio, fue víctima de múltiples abusos, agresiones y tortura", señala Prodh.