El Centro Prodh en los Medios - Archivo

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Feb
22

Un acto de esperanza

Autor // comunicacion

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AUTOR: Mario Patrón 
FUENTE: La Jornada 
FECHA: 22 de febrero de 2017


El día de hoy estamos aquí para atestiguar un acto de esperanza, gracias a la dignidad de tres mujeres indígenas que decidieron alzar la voz contra la injusticia; que decidieron luchar contra un acto corrupto por el que falsamente se les acusó de secuestradoras y hasta de poseer drogas.

Hoy nos congregamos en este recinto con tanta historia para reconocerlas a ustedes, doña Jacinta, doña Alberta y doña Tere. Para el Centro Prodh, que las ha acompañado por casi una década, esta es una ocasión propicia para expresarles de nuevo nuestra gratitud: gracias por su dignidad ñañú, por su fuerza de mujeres y por su persistente búsqueda de la verdad. Finalmente, después de 10 años, los representantes de las instituciones que las agraviaron, reconocerán -porque así lo ordenaron los tribunales- que ustedes siempre tuvieron la verdad de su lado y que nunca fueron culpables. Por ello el acto de hoy es para ustedes.

Hechos como los que vivieron, lastiman la vida para siempre. No hay duda: nadie podrá reparar los más de tres años en la cárcel, las congojas de sus familias al buscar liberarlas, el haber sido presentadas ante los medios de comunicación como criminales, el hecho de que doña Tere haya traído al mundo a la pequeña Jazmín estando en reclusión, el que doña Jacinta no haya podido disfrutar en libertad a su hijo Luis antes de que se nos adelantara en el camino, o el que hasta hoy sigan teniendo pesadillas en las que alguien se las lleva súbitamente a prisión. Incluso si llegan a cerrar, las heridas dejan cicatrices imborrables. Pero justo por ello, el honrar hoy su palabra, el aceptar que siempre tuvieron la razón -frente a integrantes de su familia y comunidad que han sido testigos e incluso han sufrido los impactos de los años en prisión-, es el mínimo que el Estado les debe garantizar en retribución. La verdad, aunque muchas veces parezca insuficiente si llega tarde, puede ser liberadora.

En la vida no hay borrón y cuenta nueva. Han pasado más de siete años desde su liberación y ustedes y sus familias nunca dejaron de demostrar la fuerza que les ha permitido reconstruirse y seguir adelante. Obtuvieron una sentencia inédita que obligó a la PGR a reconocer su inocencia y a pedirles perdón. Pero su vida no se detuvo entre tanto: doña Jacinta y su esposo don Memo han seguido elaborando las nieves que venden en el mercado y en la famosa paletería Jacimemo. Doña Teresa y doña Alberta, con el apoyo de sus familias, hoy producen jitomate en sus invernaderos y siguen bordando muñecas artesanales.

Hoy que se reconoce públicamente su inocencia, celebramos también que, aunque autoridades corruptas les quisieron arrancar la vida, no lo lograron. Seguramente los policías de la AFI, el Ministerio Público y el juez que las condenó pensaron que ustedes no podrían revertir sus acusaciones falsas; no sabían hasta dónde llega la dignidad de las mujeres ñañús. Por eso su lucha hoy es un ejemplo para todo México: no sólo porque es una victoria de la verdad frente a la mentira, sino porque su perseverancia se ha vuelto un emblema de la valentía, de la honestidad y de la sencillez, propias de los millones de mexicanas y mexicanos que en las condiciones más adversas labran el futuro con sus manos campesinas y siguen adelante, desafiando día a día la injusticia y la discriminación.

En un país donde 98 por ciento de los delitos permanece en impunidad, en el México adolorido de los más de 28 mil desaparecidos; donde la tortura es generalizada, donde más de 150 mil personas han muerto violentamente en la llamada guerra contra el crimen organizado; donde las instituciones que deberían cuidarnos son todavía en demasiadas ocasiones quienes agravian a los más vulnerables; testimonios de vida como el de ustedes son un signo de esperanza, una bocanada de oxígeno para quienes buscan un México mejor, un breve pero profundo alivio para quienes soñamos con un país donde las instituciones trabajen para el bien común y no para construir montajes o falsedades como los que ustedes vivieron.

Prueba de ello es que hoy las acompañan en este acto representantes de la sociedad civil que durante años las ha y nos ha apoyado en su lucha; integrantes de esa comunidad internacional que no deja de respaldar nuestros esfuerzos; pero sobre todo, las acompañan también otras personas, sobrevivientes de graves injusticias, que, como ustedes, son ejemplo de resistencia y de tenacidad. Aquí están esta tarde las mujeres de Atenco que han tenido que demandar al Estado ante la Corte Interamericana; padres y madres de Ayotzinapa, que siguen buscando a sus hijos; víctimas sobrevivientes de Tlatlaya, que aún esperan justicia; las mujeres valerosas de la campaña Rompiendo el Silencio, todas juntas contra la tortura sexual, y, desde sus corazones, también están -no lo dudamos- todas aquellas víctimas de nuestro México lastimado que han decidido exigir justicia como ustedes. Sus generosos esfuerzos para llegar hasta este acto, sépanlo, nutren también otras historias de lucha contra la impunidad.

Por ese México lastimado, señor procurador, es relevante el paso institucional que hoy usted da. Compartimos el diagnóstico de que es necesario reformar de fondo a la PGR. El caso de Alberta, Teresa y Jacinta es el reflejo de lo que no debe ocurrir y, en consecuencia, podría ser una carta de aprendizaje para establecer las medidas que eviten que la corrupción siga estando en la práctica de sus funcionarios y funcionarias. Reconocer hoy la inocencia de las mujeres indígenas y pedir disculpas por la actuación de la institución a su cargo, es un avance en el rumbo indicado.

Doña Chinta, doña Tere y doña Alberta: sólo ustedes sabrán, en lo más profundo de sus corazones, qué tanto desagravian las disculpas que hoy escucharán. Como sus representantes, hemos hecho cuanto ha estado a nuestro alcance para que sus expectativas estén en el centro de este acto y para que sean su mirada y sus voces las que prevalezcan hoy. A lo largo de más de 10 años de caminar con ustedes esa ha sido siempre nuestra intención como Centro Prodh: que su palabra se escuche. En distintos momentos y con diversos equipos, ustedes han confiado en nosotros y nosotras. Hoy que un ciclo se cierra, les agradecemos su confianza, anhelando desde lo más profundo de nuestro ser que este acto se parezca un poco a la justicia que tanto han soñado ustedes y sus familias. Muchas gracias.

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Feb
22

La detención injusta nos cambió la vida y también a nuestras familias

Autor // comunicacion

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AUTOR: Sin autor 
FUENTE: La Jornada 
FECHA: 22 de febrero de 2017

El 26 de marzo de 2006 llegaron a mi comunidad de Santiago Mexquititlán agentes federales a hacer destrozos al tianguis, y al no dejarnos nos acusaron de delitos que no cometimos y nos llevaron detenidas el 3 de agosto del mismo año, con engaños, sin saber por qué estábamos detenidas.

La PGR nos acusó de secuestradoras y posesión de cocaína y nos sacó ante los medios de comunicación. Nuestra familia sufrió mucho porque nos cambió la vida por completo, porque no sabíamos cómo defendernos al no tener los recursos económicos.

Hoy en día, estos 11 años de lucha nos han hecho tener las fuerzas para seguir luchando con nuestra familia y amigos. Para mí esta disculpa pública es una gran victoria porque cierra estos 11 años de lucha junto con el acompañamiento de nuestros abogados. La organización Miguel Agustín Pro Juárez creyó en nuestra inocencia, en nosotras, siendo mujeres indígenas.

Hoy quisiera darle un mensaje a mujeres víctimas como nosotras: que luchen, que no se queden calladas hasta que las autoridades las escuchen y la sociedad sepa la verdad. Sí se puede. A veces es por miedo que nos quedamos calladas.

Por último quisiera pedirle, señor procurador, que se comprometa a que ya no va a volver a suceder que las autoridades fabriquen pruebas, que más personas no vayan a parar injustamente a la cárcel por delitos que no cometieron.

Muchas gracias.

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Feb
22

Seguiremos luchando hasta que la dignidad se haga costumbre

Autor // comunicacion

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AUTOR: Sin autor 
FUENTE: La Jornada 
FECHA: 22 de febrero de 2017


Es lamentable, vergonzoso e increíble que a seis meses de cumplirse 11 años del caso 48/2006... hoy por fin la Procuraduría General de la República reconoce, de manera forzada, no por voluntad, que el caso fue un error. Funcionarios mediocres, ineptos, corruptos e inconscientes fabricaron el delito de secuestro e inventaron que Jacinta Francisco era delincuente; la evidenciaron en los diarios locales de Querétaro, la demandaron por un delito federal que no alcanzaba fianza, la investigaron los mismos policías demandantes, la encarcelaron con mentiras, sin decirle que tenía derecho a un abogado de oficio y a un traductor.

Jacinta Francisco Marcial es mi querida madre; es una mujer Indígena ñhöñhó de Santiago Mexquititlán. Fue secuestrada ilegalmente el jueves 3 de agosto de 2006, acusada de privación ilegal de la libertad de seis agentes federales de Investigación, con el expediente 48/2006. Fue sentenciada a 21 años de cárcel y una multa de 2 mil días de salario mínimo, un equivalente a 90 mil pesos. Ella fue liberada gracias al apoyo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez AC (Prodh) la noche del 15 de septiembre de 2009.

Sometimiento de voluntades

El caso 48/2006 es un simple ejemplo de tantos de las muchas arbitrariedades ilegales que cometen las autoridades que tienen título, nombramiento, reconocimiento oficial en este nuestro país, que es México.

Este proceso de desgaste económico, emocional, físico, sicológico, dejó una gran experiencia. Hoy se sabe que en la cárcel no necesariamente están los delincuentes: están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento, los que poderosos someten a voluntad ajena. Los delincuentes de mayor poder, de cuello blanco, no pisan la cárcel.

Jacinta pudo ser liberada gracias al apoyo de su familia, pero sobre todo gracias a la valiosa intervención de todo el equipo de apoyo del Centro Prodh. De no haber sido por esta gran labor, Jacinta hoy estaría pagando una sentencia de un delito que jamás existió. La pregunta es: ¿cuántos inocentes están hoy en la cárcel por un delito no cometido o que no existe? ¿Cuántos secuestradores, delincuentes autorizados, con título, nombrados por la ley, andan sueltos cobrando de nuestros impuestos, encarcelando, persiguiendo o acosando con un delito fabricado?

Agentes federales como los que acusaron a Jacinta, y sus cómplices, son los que el Estado contrata para garantizar la seguridad ciudadana. ¿Qué sería la vida sin ellos?, ¿qué hay hoy de estos funcionarios públicos con título o nombramiento? Espero equivocarme, pero seguramente siguen trabajando y cobrando de nuestros impuestos, siguen siendo nuestros empleados a pesar de demostrar con este caso su ineficiencia e inutilidad.

Preguntarán si es suficiente la disculpa pública y la aclaración de inocencia de Jacinta. Jamás lo será. No basta la reparación de daños para superar el dolor, la tristeza, la preocupación y las lágrimas ocasionadas a la familia. ¿Quién va devolver la vida a mi hermano José Luis, que no pudo estar tres años con su mamá? Y que hoy, a seis días de cumplir siete años que falleció, seguimos recordando que estuvo sólo cinco meses con mi mamá después de recuperar su libertad.

A los que sólo piensan en el dinero de reparación de daños, no se preocupen. No nacimos con él, ni moriremos con él; nuestra riqueza no se basa en el dinero. Pueden estar tranquilos, lo destinaremos y lo haremos llegar a donde tiene que llegar en su momento justo.

Este caso cambió nuestra vida para ver, saber y sentir que las victimas nos necesitamos, que lo que al otro le afecta, tarde o temprano me afectará a mí. Nuestra existencia hoy tiene que ver con nuestra solidaridad con los 43 estudiantes normalistas que nos faltan, con los miles de muertos, desaparecidos y perseguidos, con nuestros presos políticos, con mis compañeros maestros caídos, cesados por defender lo que por derecho nos corresponde: mejores condiciones de vida y trabajo.

A todas las instituciones gubernamentales, como el CIDH, la CNDH, y otras de apoyo social, les decimos: pónganse a trabajar de verdad.

A las victimas actuales, a mis hermanos luchadores sociales y maestros que estamos en pie de lucha, a los caídos, desaparecidos, encarcelados, exiliados, perseguidos, aterrorizados que defienden, luchan y están a favor de los derechos humanos, quiero decirles que vencimos el miedo para que la victoria fuera nuestra. El miedo no puede estar encima de la vida.

Estamos orgullosos de ustedes.

Hoy la historia la podemos escribir gracias a las personas que nos atrevimos a levantar la voz. Los que nos atrevimos hacer uso de la palabra, los que todavía tenemos principios humanos, estamos orgullosos de esta historia, aun cuando en los tiempos actuales está de moda enaltecer la corrupción, la estupidez, la ignorancia, no se la dejamos a la pudrición. Hoy nos queda solidarizarnos con otras víctimas, nos queda saber que la conciencia, la sabiduría, la razón, la vida y la libertad no se vende, no se negocia, ni tiene precio...

Al procurador general de la República le decimos que no estamos contentos ni felices por este acto de disculpa. Pedimos el cese a la represión, persecución, y liberación de presos políticos quienes su único delito es aspirar a mejores condiciones de trabajo, vida, patria digna y justa. Pedimos que no sigan dándose este tipo de casos. Hoy queda demostrado que ser mujer, pobre e indígena, no es vergüenza del pueblo; vergüenza hoy es de quien supuestamente debería garantizar nuestros derechos como etnia, como indígenas, como humanos.

La familia de Jacinta agradecemos a los héroes anónimos que nos apoyaron incondicionalmente en el caso con sus cartas, con comida, con dinero de manera directa o indirecta. Los que seguimos en píe de lucha por la justicia, la libertad, la democracia y la soberanía de México, para nuestra patria, por la vida, para la humanidad, quedamos de ustedes por siempre y para siempre la familia de Jacinta Francisco Marcial... Hasta que la dignidad se haga costumbre.

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Feb
22

La disculpa no devuelve el tiempo perdido

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AUTOR: Sin autor 
FUENTE: La Jornada 
FECHA: 22 de febrero de 2017

El 26 de marzo 2006 llegaron unos agentes federales a Santiago Mexquititlán a hacer un decomiso de discos, pero acudieron sin orden y sin identificación. La gente se molestó.

El 3 de agosto me detuvieron en mi trabajo. Me llevaron al Cereso femenil. Allí pasé humillaciones de custodias y compañeras, por ser indígena y pobre. Viví cosas muy difíciles por estar separada de mi familia.

Tocamos muchas puertas y no nos hacían caso, hasta que encontramos al Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. Allí empezó a cambiar nuestra situación, a ser escuchadas después de 3 años 8 meses en prisión.

Después de salir de la cárcel no fue fácil volver a la sociedad; algunos no te comprenden. No se queden callados. Hablen, busquen apoyo de las organizaciones, siempre hay alguien que nos puede ayudar, siempre hay una pequeña luz en el camino.

Señor procurador: espero no sea la primera disculpa pública. Hay muchas víctimas como nosotras. Espero que sus colaboradores trabajen bien. Con la disculpa no me devuelven el tiempo perdido.

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Feb
22

Submarino político / 'Perdón, Teresa, Alberta y Jacinta'

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AUTOR: Leo Agusto 
FUENTE: El Gráfico 
FECHA: 22 de febrero de 2017


Ayer, la procuraduría General de la República, nueve meses después de recibir el ordenamiento por parte del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, ofreció una disculpa a Teresa González, Jacinta Francisco Marcial y Alberta Alcántara, tres mujeres indígenas de Querétaro que fueron acusadas y encarceladas en 2006 de secuestrar, Leyó usted bien, a seis policías de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), ese remedo del FBI emprendido por los gobiernos panistas, que fue inspirado en las series policiacas de televisión de la época, pero experto en capturar ''chivos expiatorios''.

Ninguna de las tres mujeres recibieron un juicio justo y tampoco hubo intérprete que les acompañara durante el juicio. Fueron sentenciadas a 21 años de prisión y obligadas a pagar una multa de 90 mil pesos. Así iniciaba Felipe Calderón su guerra contra el crimen organizado.

Entre 2009 y 2010, luego de que el Centro de Derechos Humanos Agustín Pro asumiera su defensa legal, la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó la sentencia y declaró ¡nocentes a las peligrosas secuestradoras. La PGR impugnó cuatro veces la reparación del daño y la disculpa pública, a pesar de que eL hecho no ocurrió durante el actual sexenio.

Como este caso, existen al menos otros 200 donde los agraviados piden legalmente a la PGR algo más que un "usted disculpe", exigen que se les reconozca la inocencia y se les repare daño integralmente. La deuda histórica que tiene la sociedad mexicana con la población indígena es mayor al acto protocolario celebrado el día de ayer en el Museo Nacional de Antropología e Historia, pero sin duda es un primer paso rumbo a esa reconciliación que el país necesita y espera ser abordada el día menos pensado.

Periscopio

Con maletas Listas y un pie en un vuelo de Aeroméxico a La Habana, a Felipe Calderón le negaron el ingreso a la isla de Cuba. ¿Sería la última voluntad de Fidel Castro, declarar a Calderón como ''non grato''? Sea lo que sea, el incidente resultó una extraña manera del castrismo por seguir cosechando victorias políticas, incluso después de la muerte del líder de la Revolución Cubana.

Pero, ¿qué esperaba Calderón después de haber roto el pasado 26 de noviembre de 2016 todos los protocolos diplomáticos que exige su investidura de ex mandatario con un mensaje en Twitter donde también mostró poca calidad humana ante el duelo, una falta de respeto a los deudos y a buena parte del pueblo cubano por la muerte del comandante Fidel Castro Ruz? Así el mensaje: "Cuando nací, Fidel Castro ya era dictador en Cuba. Fui Presidente de México y seguía siéndolo. Ojalá llegue pronto la libertad a los cubanos". Lo sorprendente es que después de las bravatas, Calderón esperara entrar a la isla sin ningún problema, para rendir homenaje a un disidente del régimen.
Viva la inocencia.

En el radar.

La policía si estaba armada en Nochixtlán, en los enfrentamientos de julio pasado. Esa fue la principal conclusión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el informe que Luis Raúl González Pérez presentó ante La comisión especial del caso en La Cámara de Diputados.

Otro dato alarmante es que integrantes de la Policía Federal solicitaron a la dirección del hospital regional del IMSS en la Verde Antequera, no admitir población civil herida. El informe tumba la versión oficial del gobierno y explica el silencio respecto al uso de las armas en el lamentable enfrentamiento.

Bitácora de lo absurdo.

La supuesta libreta de mano de Karime Macías, ex first lady (sic) de Veracruz, dada a conocer por la Fiscalía estatal, podría estar escrita a cuatro manos. Los peritos trabajan para determinar si es la letra de la esposa del ex gobernador y prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa. Fuentes cercanas a este espacio confían que las planas de "decretos" escritos a mano ("Sí, merezco abundancia. Sí, merezco abundancia. Sí merezco abundancia") que se encontraron en las hojas podrían no ser de la señora Macías, sino del mismísimo Javier Duarte.